Un biógrafo escribiría: Desde que tuve uno de mis primeros encuentros narcisos frente al espejo supe que mi destino sería llegar a ser un sutil auscultador de almas. Solo conociendo bien la mía y mi cuerpo, y estudiando muchas disciplinas simultáneamente, pude llegar a aproximarme a comprender una pequeña parte del funcionamiento del mundo, de la historia, de la verdad, y acerca de los otros.