Los drones son un negocio en alza en Europa. Actualmente se utilizan para cartografiar, realizar inspecciones industriales, filmar escenas para un documental o simplemente con fines recreativos . Pero sus posibilidades son múltiples, y anticipan un despliegue masivo. Pero antes de que se generalicen los aerotaxis o que miles de aeronaves sobrevuelen los cielos con todo tipo de paquetes será necesario aún resolver numerosos retos en el control de este tráfico. Establecer un sistema de gestión aérea para drones no tripulados es el objetivo del proyecto U-space , que investiga y desarrolla la asociación público-privada Sesar 3 JU . U-space, que se está desplegando progresivamente, forma parte del Plan Maestro de Gestión del Tráfico Aéreo Europeo, que pretende añadir a la aviación tradicional nuevos actores como los drones, o las aeronaves que volarán a gran altura y necesitan acceder a la estratosfera. Todos tendrán un espacio aéreo gestionado, en el que U-Space es el ecosistema para los drones automatizados. «U-space ya se está desplegando progresivamente gracias a los primeros reglamentos adoptados por la Comisión Europea en 2021, que cuando entren en vigor en enero de 2023 promoverán un enfoque armonizado de su puesta en marcha en toda Europa», dice Andreas Boschen , director ejecutivo de Sesar 3 Joint Undertaking. Esta asociación, que incluye empresas privadas y organismos públicos, ha realizado pruebas y proyectos piloto sobre el uso de drones a gran escala con el fin de integrar estos dispositivos en zonas urbanas para prestar, entre otras cosas, servicios de emergencia o entrega de paquetes a los ciudadanos. Noticia Relacionada estandar Si Los altos vuelos tecnológicos de la industria española de drones Laura Montero Carretero Con el viento de cola de las ayudas europeas, nuestro país ha despegado como referencia innovadora en el diseño y fabricación de estas aeronaves La integración de los nuevos vehículos que trae la digitalización es un reto importante al que se enfrenta el sistema y la red de gestión del tráfico aéreo europeo. L a arquitectura actual del espacio aéreo incluye tres capas : una superior de espacio aéreo, una intermedia de servicios de tráfico aéreo que integra aplicaciones y soluciones de información sobre cuestiones como las condiciones meteorológicas, y una inferior compuesta por la infraestructura terrestre de gestión del tráfico. La nueva arquitectura incluirá una capa de vehículos estratosféricos y otras de operaciones U-Space que se situarán en medio de las capas de servicios de tráfico aéreo y de infraestructura terrestre. «U-space quiere dar solución a una de las mayores limitaciones del panorama actual, que es la dificultad o prácticamente imposibilidad de realizar vuelos más allá del alcance visual», dice Daniel García-Monteavaro , jefe de desarrollo de negocio de drones de Enaire, la entidad pública que gestiona la navegación aérea de España. «Uno de los objetivos principales de U-space es la provisión de varios servicios al operador que le permitirán tener información en todo momento del tráfico cercano , y le dará apoyo en la toma de decisiones para evitar conflicto», añade. «Algunos de los retos para la operación de drones a gran escala en ciudades serán las limitaciones en la conectividad y sistemas de navegación, así como los efectos derivados de los efectos meteorológicos en entornos urbanos», dice Miguel Ángel Vilaplana , responsable de UTM en Airbus España. Otro reto para el crecimiento del volumen de operaciones dependerá también de la demanda de este tipo de servicios, además de la existencia de políticas públicas que promuevan el ecosistema de movilidad y servicios basados en drones, explica Vilaplana. Silenciosos y resistentes a la lluvia Mientras se resuelve el rompecabezas de la gestión del tráfico aéreo, las grandes tecnológicas siguen redoblando y perfeccionando su apuesta por las aeronaves no tripuladas. Un ejemplo es Amazon, empeñada en explorar las posibilidades que los drones tienen en el reparto de paquetería. Después de una década de trabajo, y más de 2.000 millones de dólares de inversión, los dispositivos de la empresa comenzarán a realizar este tipo de entregas en las localidades estadounidenses de Lockeford, en California, y College Station, en Texas, antes de que finalice el año. Próximamente, estos drones serán sustituidos por los flamantes MK30 (imagen de la derecha). Operativos a partir de 2024, estos drones será más pequeños, tendrán una autonomía superior, más resistencia frente a los cambios de temperatura e incluso podrán volar con lluvia fina. «El mayor reto al que se enfrenta la aviación no tripulada, tanto en el ámbito de la gestión del espacio aéreo como del sobrevuelo de zonas densamente pobladas, es implementar de forma adecuada los requisitos técnicos de seguridad inherentes a la aviación », dice Alejandro Del Estal Herrero, miembro del grupo de expertos de industria/UAVs del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (Coiae). En el ámbito de las telecomunicaciones, será necesario desarrollar una industria que permita la comunicación entre drones y gestionar este tráfico aéreo. Del Estal considera que en los vuelos de baja altura (por debajo de 150 metros) las redes 4G y 5G son óptimas para funcionar como infraestructura de telecomunicaciones base para la aviación no tripulada. Sin embargo, quedan algunas cuestiones por resolver por parte de la industria y las autoridades, como la correcta asignación del ancho de banda disponible entre los tipos de dispositivos , como los drones y los teléfonos móviles, explica el experto del Coaie. Otras cuestiones son los requisitos de ciberseguridad para evitar los hackeos de drones, por ejemplo. Los sectores que se espera que se beneficien del uso de estos drones en entornos urbanos y rurales son el transporte de pasajeros , mercancías, logística, la respuesta a emergencias , la inspección de infraestructuras o la topografía. Sin embargo, la aceptación pública de este mercado de servicios de drones es esencial para que este sistema despegue . «Una encuesta realizada por la Agencia Europea de Seguridad Aérea en 2021 mostró que los ciudadanos de la UE expresaron inicialmente una actitud muy positiva hacia la movilidad aérea», dice Boschen, de Sesar 3 Joint Undertaking. Algunas de las preocupaciones que tiene la sociedad por este tipo de dispositivos son la seguridad , es decir, que no se produzcan accidentes que dañen la integridad física de los ciudadanos, pero también la contaminación visual y el ruido que puede generar un enjambre de drones en una ciudad como Madrid o Barcelona. «Actualmente, se están consiguiendo niveles de 60-65 dB a 100 metros de altura para aeronaves destinadas a la movilidad aérea urbana (coloquialmente aerotaxis), que equivaldrían a una conversación normal entre dos personas. Creemos que aún hay margen de mejora, sobre todo en lo que respecta a las fases de despegue y aterrizaje», dice García-Monteavaro, de Enaire. «Enaire es uno de los pioneros en Europa en el desarrollo de un primer servicio centralizado de Información para U-space, que será la base para el despliegue de espacios aéreos U-space en España en los próximos años», dice Vilaplana, de Airbus. Vilaplana pronostica que en los próximos años asistiremos a la proliferación de espacios aéreos en los que varios drones podrán operar simultáneamente en zonas rurales o suburbanas, aunque el volumen de tráfico será bajo al principio. Sin embargo, el tráfico de drones crecerá a medida que la tecnología de los drones mejore (mejorando las capacidades de conectividad y autonomía), a medida que avance el despliegue de los servicios del espacio aéreo y a medida que se acumulen horas de vuelo, datos y experiencia, explica. MÁS INFORMACIÓN noticia No Así serán las pistas de despegue y aterrizaje de los coches voladores del futuro Como parte del proceso de despliegue de este sistema de gestión, Enaire lidera el proyecto U-Elcome , que tendrá una duración de tres años para realizar ocho demostraciones de operaciones con drones que servirán para desarrollar el ecosistema U-space en España, dice García-Monteavaro. «La evolución de U-space será progresiva y, antes de permitir que nuestros cielos se asemejen al Nueva York de ‘El quinto elemento’ o a Los Ángeles de ‘Blade runner’, se irán dando pequeños pasos», dice Del Estal.