El descrédito internacional de Guatemala

Aunque localmente sea imperceptible, el descrédito de Guatemala en el extranjero es terrible. En cualquier foro democrático internacional, somos un país cada vez más impresentable. La semana pasada, 1,300 diarios y revistas de Latinoamérica y Estados Unidos, afiliados a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), reseñaron la asamblea general de la entidad, que cerró con una condena al gobierno de Alejandro Giammattei por sus ataques sistemáticos a la prensa independiente y por el encarcelamiento de Jose Rubén Zamora y Flora Silva de elPeriódico

Los 1,300 diarios y revistas afiliados a la SIP han venido publicando las denuncias de la entidad sobre los atropellos que sufren los periodistas en las Américas; especialmente ahora de un periodista prestigioso, como Zamora, quien ha recibido los más importantes galardones periodísticos de las Américas y España. El último, entregado a Jose Rubén por el propio Rey de España. 

Según la SIP “desde el inicio de su gestión, el gobierno de Alejandro Giammattei ha tenido una relación tirante con la prensa independiente…”. La condena también se extiende al Ministerio Público (MP) y a los netcenters ligados al gobierno. 

En apoyo especial a Zamora y a Juan Lorenzo Holmann Chamorro, del diario La Prensa de Nicaragua, ambos periodistas encarcelados (curiosamente por los mismos delitos), la SIP los nombró directores de la entidad. En Guatemala, el diario Prensa Libre publicó una noticia, bajo este titular: Jose R. Zamora “no está solo“.” La SIP recordó que, según la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), durante los primeros seis meses de este año, se registraron 66 violaciones a la libertad de expresión en este país centroamericano. Entre estos se incluyen ataques a otros medios como La Hora y Con Criterio.

En la 78 asamblea anual de la SIP, asumió como Presidente de la entidad Michael Greenspon del diario The New York Times.

La SIP da seguimiento y apoyo a los periodistas independientes que son perseguidos con el propósito de frenar su labor informativa y editorial. Sus noticias son publicadas no solo en los 1,300 diarios y revistas afiliados a la SIP, sino en otros muchos medios periodísticos continentales, que no son miembros de la entidad. Así, millares de medios periodísticos en las Américas informan de la persecución de que son objeto Zamora y Silva. Esos diarios y revistas también han transmitido a sus audiencias informaciones de denuncias  y condenas de la persecución de Zamora y Silva, realizadas por instancias judiciales y políticas de peso internacional. Esto se proyecta a la opinión pública continental, en perjuicio del gobierno y de nuestro país. Es una especie de lija, que, valga la redundancia, todos los días va lijando al Gobierno y a Guatemala. Nada de esto no es favorable. Es innecesario. En el campo económico, detiene parte de la inversión extranjera, que crea puestos de trabajo.

De ninguna manera la SIP, que es muy cuidadosa en sus pronunciamientos, puede ser acusada de responder a intereses de Soros, Foro de Sao Paulo, Cicig o de tener agendas ocultas, porque directivos de la entidad, con fuerza, se plantaron ante el teniente coronel Hugo Chávez y su sucesor nombrado, Nicolás Maduro, frente a los entonces presidentes Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador y ante otros gobiernos representantes del socialismo del siglo XXI, que han atentado contra derechos fundamentales del ser humano, entre ellos, la libertad de prensa. La defensa de esta y de la democracia no tiene ideología. La ideología está en las mentes de gobernantes que reprimen las libertades ciudadanas. Los casos de Daniel Orega en Nicaragua y Alejandro Gimmattei en Guatemala son los más emblemáticos hoy, siguiendo la narrativa de la SIP y otras muchas entidades internacionales. 

Para contrarrestar el creciente deterioro internacional del Gobierno guatemalteco, Taiwán ha contratado cabilderos para que mejoren la imagen de Giammattei en Estados Unidos. Pero ese lobby no contrarresta para nada las noticias de las denuncias y condenas de las persecuciones de periodistas independientes en Guatemala, en particular de los casos de elPeriódico. El cabildeo con dinero de Taiwán se centra en congresistas conservadores de Estados Unidos, especialmente los del llamado cinturón evangélico (Bible Belt). Más productivo para Guatemala sería tener un gobierno respetuoso de la libertad de prensa, lo cual haría innecesario cualquier cabildeo. En este caso, el dinero taiwanés podría dirigirse a mitigar la desnutrición, que en nuestro país tristemente está en alza. Todo esto es un asunto tanto de prioridades como de tener dos dedos de frente y conciencia humana y cristiana, la que dicen tener los gobernantes Ortega y Gaimmattei.

En Guatemala, el gobierno que sustituya al actual deberá cesar la represión de la prensa y liberar a Zamora y Silva para no pagar por los elotes que no se comieron, como se dice en buen chapín. Le convendrá tener la mesa limpia y lavar la cara del país, para lucir como una nación de verdad democrática. No tendrán que empezar internacionalmente con el pie izquierdo. Hacerlo sería trágico para el país y para los nuevos gobernantes. Algunos de los posibles candidatos presidenciales lo entienden bien, incluido Manuel Conde, supuesto candidato oficial.

Algunos dirán que los casos de Zamora y Silva son asuntos exclusivamente judiciales, que se ventilan en los tribunales. Pero no es así. Son casos eminentemente políticos y, en consecuencia, su solución deberá ser política. Si fuera solo un asunto jurídico, Zamora y Silva deberían estar libres y debería haber ya cesado la persecución de sus abogados, uno de los cuales tuvo que irse al exilio. Otto Pérez, Roxana Baldetti y otros imputados de corrupción están en cárceles VIP (con TV, refrigeradora, horno de microondas, ducha con calentador de agua), en tanto que Zamora y Silva, comiendo alimentos fríos, privados de carnes y de todo lo que no pueda estar sin refrigeración. Esto explica por qué Zamora ha perdido 20 libras. Sus calabozos son expresión de tortura.

Desafortunadamente para el país, lo que más les falta a los políticos, diputados y gobernantes guatemaltecos es tener dos dedos de frente. Los dedos los tienen mejor en el bolsillo, agarrando bien los fajos de dinero mal habido. 


En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

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Author: Maria Suarez