El diferendo continúa en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya luego que Guatemala y Belice presentaron sus alegatos tras más de siglo y medio de litigios. La disputa es por doce mil kilómetros cuadrados, islas, islotes y zonas marítimas.
Belice presentó su respuesta a la demanda de Guatemala en La Haya en junio y Guatemala deberá responder este diciembre con nuevas exposiciones. Para Belice su postura es de no ceder un ápice pues es una cuestión de integridad territorial, mientras que para Guatemala se trata de recuperar parte del territorio beliceño usurpado hace más de dos siglos por el otrora poderoso imperio británico que cubría un cuarto de la tierra, en menoscabo de los derechos heredados de España por la pequeña y naciente Guatemala.
A finales de 2020 Guatemala presentó el texto de su demanda ante la Corte de 4,813 páginas, según informaciones de La Haya. Esta Corte anunció un cronograma en el cual se presentarán los contraargumentos de Guatemala en diciembre de 2022. De ahí Belice tendrá hasta junio de 2023 para presentar su último alegato, tras de lo cual vendrán las audiencias orales.
El silencio de nuestra Cancillería es preocupante porque la secretividad evidencia poca transparencia para la ciudadanía y poca seguridad de nuestro reclamo en el desarrollo del proceso en dicha corte.
La extensión en el tiempo para la resolución de ese diferendo territorial se ha debido a que el presidente de la Corte, reunido con las partes en junio pasado, conforme el artículo 31 de la Reglas de la Corte, cada una de las partes indicaron que requerían una segunda ronda de presentaciones de pliegos de súplicas escritas como estaba previsto en el Acuerdo Especial, conforme los tiempos de seis meses a partir del Contramemorial de Belice para la presentación de la respuesta de Guatemala. Y luego, otros seis meses a Belice para responder. Y fijó el 8 de diciembre de 2022 para la respuesta de Guatemala y el 8 de junio de 2023 para la de Belice.
Belice presentó un contramemorial a la Corte firmado por el Primer Ministro John Briceño, en donde indicó que la Comunidad Caribeña (del Caricom) hará todo lo que esté a su alcance para mantener como propia la tierra beliceña reclamada por Guatemala. Indicó que presentó una defensa “robusta” y clara para mantener su soberanía en tierra y áreas marítimas. Mientras tanto nuestra Cancillería sin rumbo guarda un silencio preocupante, pues no ha dicho pío, quizás resignada a que el Gobierno sea un paria en el plano mundial.
La Oficina del Exterior beliceña, en adición, presentó hace pocos días una demanda adicional ante dicha Corte, donde reclama los Cayos de Zapotillo ante el Gobierno de Honduras.
Los líderes del Caricom reiteraron su apoyo a la posición de Belice y consideran la importancia que tiene para Belice, Guatemala y la OEA que continúen implementando las existentes medidas de construcción de confianza. Y reiteraron su llamado para que ambos países y la OEA diseñen un mecanismo de cooperación para el río Sarstún y que sea con el acompañamiento de la OEA al igual que en la zona de adyacencia fronteriza. Guatemala no ha hecho nada para lograr el apoyo centroamericano, como si el SICA no existiera, como si no existiera la ciudadanía que exige rendición de cuentas en este tema de interés nacional, como si el Vicepresidente no existiera, pues tiene responsabilidades en política externa y habría que tomar nota si esa omisión es un delito, como la Cancillería encerrada en el silencio de su propio limbo.
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