En estos meses se amplía la divulgación sobre carreras profesionales para jóvenes que entrarán el año entrante a la universidad. Necesitamos más economistas jóvenes, especialmente ahora. La publicidad dada a la administración de empresas, auditoría o contabilidad como alternativas, el temor a las matemáticas, o el alto grado de lectura y reflexión que requiere el estudio de la economía, a veces descarría a posibles interesados en estudiarla. Ser buen economista no es fácil, pero por eso mismo debe ser un espacio ocupado por jóvenes ambiciosos, seguros de sí mismos. Es un desafío digno de jóvenes inteligentes, inquietos, dispuestos a aprender, debatir y reflexionar ante una economía nacional e internacional incierta, con teorías tradicionales y paradigmas cuestionados.
Hay que saber distinguir entre mercados donde prevalece la competencia y otros mercados donde la competencia es limitada, como ocurre con los monopolios. ¿Cómo se comportan la demanda y la oferta de bienes y servicios que requiere la población? ¿Cómo se alcanza una óptima asignación de recursos? Se requiere también conocer cómo se articulan grandes agregados como la inversión, el empleo, las exportaciones, las remesas,el crédito, el gasto público y el total de impuestos, lo cual normalmente es un ámbito de estudio de la macroeconomía. ¿Cuáles son las causas y consecuencias de la inflación o cuál es el monto adecuado del déficit fiscal? ¿Cuál es el papel de las expectativas? No necesariamente hay certezas en economía, y por ello existen diversas teorías que ayudan a interpretarla, con grados diferentes de acierto. Conviene conocer y tener la capacidad de criticar las teorías clásica, neoclásica, monetarista, keynesiana, postkeynesiana y muchas más.
Aparte del conocimiento de la teoría económica, una licenciatura en economía tiene que complementarse con un buen conocimiento de las matemáticas, para poder especificar con rigor la relación entre diversas variables económicas, y de la historia, especialmente de la historia económica para ubicar lo que ocurre en su contexto. Tener acceso a la literatura más especializada y a debates requiere saber inglés. Se puede profundizar muchísimo el estudio de la economía aprovechando la tremenda masa de información (big data) que generan entidades públicas y privadas, pero también se requieren diversos instrumentos estadísticos o econométricos para analizarlos.
Hay cuatro universidades que incluyen estudios de economía: la Universidad de San Carlos (en huelga) con un pensum de materias balanceado, la Universidad Landívar con atención a la economía empresarial, la Universidad Marroquín con un sesgo doctrinario favorable al libre mercado, y la Universidad Mariano Gálvez, cuyo pensum no está visible en su página web.Hay que exigirles calidad, rigor y amplitud. El mundo y Guatemala necesita nuevas mentes brillantes que en el ámbito de la economía nos ayuden a salir adelante.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.