De visita en España, uno de los países en que se han escuchado mas críticas, incluso desde algún flanco del Gobierno, a la política de subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE), el jefe del Bundesbank, J oachim Nagel , ha querido dejar claros algunos mensajes al respecto. El primero es que el endurecimiento de la política monetaria está lejos de acabar y que en los próximos meses asistiremos a nuevas subidas de los tipos de interés en Europa y, por tanto, a un mayor encarecimiento de la financiación bancaria para empresas y familias. El argumento utilizado este jueves por Nagel, clasificado como un ‘halcón’ dentro del Consejo de Gobierno del BCE, es tan sencillo como contundente: la brecha entre la inflación media en el eurozona, del 10,7%, y el nivel de los tipos de interés de referencia en el área euro, 2%, es todavía muy elevada y por tanto «queda mucho por hacer y veremos nuevas subidas de tipos porque el problema de la inflación es realmente grave«. El segundo es que el BCE no va a ceder a las presiones políticas que ya empiezan a aflorar en algunos rincones de Europa, incluida España, para modular el endurecimiento de la política monetaria y evitar que ponga en riesgo el crecimiento. Nagel ha recalcado la independencia del Consejo de Gobierno del BCE y ha subrayado también que el mandato del Banco central que le impone aproximar la inflación al entorno del 2% es muy claro. «Es importante dar una señal clara de nuestro compromiso de cumplir ese mandato y por el momento este implica que tenemos que subir los tipos de interés». El tercero, que también tiene una lectura en clave española, es que es absolutamente crítico que la política fiscal de los países acompañe a la política monetaria del BCE y que es necesario evitar medidas políticas que introduzcan nuevos estímulos que realimenten la inflación. Nagel no ha ido más allá, pero los recientes mensajes del Banco de España encareciendo al Gobierno para dar un enfoque más selectivo a las medidas paliativas aprobadas para atenuar el impacto de la inflación sobre empresas y familias, que el propio Gobierno estima en 30.000 millones de euros , permite discernir a qué se refiere el jefe del Bundesbank. Noticia Relacionada estandar Si El BCE tiene dudas sobre la magnitud de las próximas subidas de tipos Rosalía Sánchez A los miembros del Consejo les preocupaba que la inflación pueda estancarse en niveles excepcionalmente altos, según queda reflejado en las actas de la reunión de septiembre «La política monetaria no se hace para un país concreto», ha remachado el banquero central alemán que ha recordado que aunque en España la inflación haya entrado en una senda hacia la moderación en los últimos dos meses en la Eurozona la media sigue siendo del 10,7% y en Alemania está en el 11,6%, un nivel, ha enfatizado, que no se conocía desde 1951. Sobre España El jefe del Bundesbank ha hecho todo lo posible por esquivar las cuestiones referentes a la política doméstica española pero siempre dejando un velo de inquietud. Sobre el gravamen a la banca, por ejemplo, ha admitido que es un asunto que compete a los gobiernos nacionales y que si estos lo consideran adecuado y lo ven necesario, «pues ok». Luego no se ha resistido a introducir algunos ‘peros’ en su análisis. «No deberíamos olvidar que estamos en una situación económica complicada y que hay una probabilidad mayor de que veamos más pérdidas en los balances de los bancos por la situación económica», ha advertido. Luego ha instado al Gobierno a preguntarse sobre las implicaciones que ese gravamen va a tener sobre la resiliencia de los bancos ante la crisis. Asimismo, ha eludido pronunciarse de forma expresa sobre las críticas de la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera , a la política energética de Alemania, aunque ha deslizado que ese fue uno de los asuntos que trato en su reunión de ayer con la vicepresidenta segunda Nadia Calviño. Un encuentro que calificó con una media sonrisa de «reunión agradable y placentera, en la que tuvimos un intercambio de opiniones muy sincero». Las conclusiones para el auditorio.