Aunque la situación actual del país no es igual a la que se vivió en la antesala del retorno al orden constitucional (1986), los guatemaltecos de 36 años están ubicados en la franja más importante de electores, están atribulados por las circunstancias —postpandemia, violencia, escasez de empleo, precios altos, salarios y jubilaciones estáticas, coronadas por el desencanto político—, en consecuencia mayormente susceptibles a la influencia mediática, principalmente de las redes sociales que operan como distractores perversos de la realidad, mediante información procesada convenientemente o simplemente desinformando, para provocar altos niveles de rabia contra el sistema, aún desconocido por muchos y repudiado por otros, ambas condiciones favorables a la manipulación de la ciudadanía.
Un ejemplo palmario es la propaganda difundida desde hace un buen tiempo (2010), sobre el Mundial de Fútbol —64 partidos— a realizarse en la ciudad de Catar (20/11 al 18/12/2022). Evento controversial futbolísticamente hablando, por los escándalos relacionados con supuestos actos de corrupción que incluye rumores de soborno a los jugadores de la selección de Ecuador, para perder frente al equipo catarí, lo cual no sucedió. Sin contar las acusaciones contra de miembros de FIFA por corrupción, caso más o menos aclarado, pero hay otros pendientes.
La BBC News Mundo (01/03/ 2022) informó que “en 2016, Amnistía Internacional (AI) acusó a la monarquía catarí de usar mano de obra forzada: trabajadores que vivían hacinados, pagaban para ser contratados, no cobraban a tiempo y tenían sus pasaportes confiscados”. La noticia no trascendió, por lo que no hubo pronunciamientos ni amenazas de boicot. Tampoco se han cuestionado las normativas emitidas por las autoridades de Catar, que no se aprecian nada amigables y evidencian su falta de preparación cultural y social, para un evento que reúne a miles de personas de diferentes nacionalidades; la mayoría pertenecientes a las clases altas de sus países de origen.
El Mundial de Fútbol es un formidable distractor, justo en el cierre del año fiscal, en el preámbulo del inicio oficial del proceso electoral y del último año de gobierno, momento ideal para la elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de Salas de Apelaciones y otros ajustes en la administración pública. Así que la nueva normalidad inicia con la convocatoria a elecciones generales (20/enero/2023).
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