Elogio al libro

El hombre desde que inició su recorrido en la historia ha procurado transmitir a la posteridad sus hazañas, sus costumbres, su cultura; en síntesis, su historia. Gracias a ese esfuerzo podemos hoy conocer sobre aquel devenir que nos enseña los esfuerzos y logros humanos; como también los avatares y las desgracias: la guerra, enfermedades y calamidades que la humanidad ha vivido.

Esa inclinación natural del humano de dejar constancia de su pasaje por la vida se ha dado desde la era paleolítica, cuando plasmaron en pinturas rupestres (Altamira en España, Lascaux en Francia) imágenes de personas, animales y de cacerías. Utilizaron también huesos para anotar los eventos.

Pero fue en la Mesopotamia en donde inicia lo que hoy consideramos como escritura, cuando los sumerios dejan constancia de sus vidas. Fueron ellos quienes realizaron descripciones elaboradas en tabletas de arcilla que luego de cocinadas y endurecidas permitían conservarse. En ellas utilizando cuñas (por ello se conoce como escritura cuneiforme) dibujaron imágenes de hechos conocidas hoy como pictografías, en figuras más o menos realistas. De la pictografía se pasó a la ideografía, y luego a la palabra. De las imágenes a las letras. Los antiguos escribieron en jeroglíficos y en glifos, como lo hicieron los mayas en Mesoamérica.

Tres siglos antes de Cristo los faraones egipcios de la estirpe de los Ptolomeos (de los que hubo varios, desde el siglo III al año 30 antes de Cristo) se ocuparon de recuperar todo lo escrito hasta esas fechas y en todo el mundo conocido. La filóloga Irene Vallejo en su libro El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo recupera magistralmente esa historia egipcia, informándonos cómo el compañero de batallas del macedonio Alejandro Magno, que llegaría a ser el Faraón Ptolomeo, dispuso organizar en Alejandría la biblioteca mas completa de la época, (aunque hubo una más antigua en Nínive) para lo que destinó a miles de soldados y ciudadanos por el mundo conocido a comprar, copiar e incluso robar todo lo escrito. En esa época los “libros” eran rollos de papiro (hierba acuática común en el río Nilo). Ptolomeo no quiso que otros países superaran la biblioteca de Alejandría, con lo que prohibió el uso del papiro; es entonces que surge en Pérgamo (actual Turquía) el pergamino como el medio para escribir, el que era elaborado con pieles de oveja, cabra o vaca. El pergamino y la piel fueron usados por siglos como medio de escritura, hasta que el chino Cai Lin (año 105 d. C.) inventa el papel a partir de fibras de maderas.

Durante la Edad Media se copiaba sobre papel por escribas o amanuenses y de un libro a otro, en procesos tediosos y lentos, hasta que Gutenberg en el siglo XVI inventó la imprenta, con lo que la reproducción se potenció a los extremos que hoy conocemos. Actualmente se editan en el mundo 2.2 millones de libros al año, siendo la China la que más produce (más de 400 mil ediciones), seguido por los Estados Unidos de América con 300 mil. En España ocupa el quinto lugar europeo con 90 mil, siendo el Reino Unido el que más produce (200 mil anuales). De las ediciones hay variedad temática, siendo los más importantes los científicos, los de literatura (los más), los biográficos, los de texto, los de viajes, etc. En todos ellos se transmiten ideas muy variadas, sean abstractas u objetivas.

En cuanto a personajes tratados, sobre quien más libros se han editado es Jesucristo, con 17 mil ediciones, siguiéndole Shakespeare con cerca de 10 mil.

Los más vendidos, después de la Biblia, son Don Quijote de La Mancha (500 millones); seguido de Historia de dos ciudades de Charles Dickens (200 millones) y en tercer lugar El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien (150 millones). Interesante que el cuarto lugar lo ocupa El principito de Antoine de Saint-Exupéry con 140 millones.

En cuanto lectores, es en la India en donde las personas más leen (9.8 horas/semana); seguidos de Tailandia con 9.4 horas/semana, China 8 h/semana, siguiéndole Filipinas y Egipto. Y en América Venezuela (6.4 h/semana), Argentina y México. En Guatemala es de los países que menos se lee; un libro al año per cápita… El escritor y guionista George Martin sentenció: “Un lector vive mil vidas antes de morir. El que no lee solo vive una”.

Así sigue avanzando la historia hasta que llegamos a la época actual en que se inicia la escritura en los ordenadores y por medios electrónicos y se trasladan de un lugar a otro mediante la World Wide Web.

Sea para saber o para deleite, la lectura es quizá la más alegre distracción para el espíritu.


En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez