Utilizamos esta expresión de Galileo Galiley, pronunciada después de abjurar de la visión heliocéntrica del mundo ante el tribunal de la Santa Inquisición por allá por 1633, cuando querían que Galiley se retractara o desmintiera lo que para él era una realidad, que las mareas y muchos otros fenómenos similares no surgían de la atracción de la luna, sino que eran producto de un verdadero movimiento terrestre. Y lo traemos a colación, cuando insisten en querer que nos retractemos de este pensar, por lo que dijimos antes, que “…indiscutiblemente el factor de perturbación en Venezuela es la falta de un liderazgo claro y capaz de orientar la política nacional hacia el deseo de todos, es decir, lograr un régimen de gobierno que respete el mandato constitucional y logre volver la paz”. Lo dijimos con la simpleza que atosiga al ser que se siente agobiado por los malos augurios y los entrabados de quienes no se han convencido que la malignidad que tenemos surgió de la malicia “socialista del siglo XXI”, pero su entronización se produjo por el equívoco de algunos líderes opositores, que no vamos a nombrar, quienes nunca estuvieron de acuerdo con un cambio de gobernantes con acciones democráticas de “transición”, sino que se produjera con la acción de fuerza del TIAR o un levantamiento de nuestras FAN, como si ellos fueran los responsables de esta diatriba política.