La alegría duró un instante, lo que tardó Bazaliu en descerrajar un disparo desde doce metros que atravesó como un escalofrío las espaldas de las jugadoras españolas. Se había hecho todo bien, se había peleado, se había apaciguado a Neagu y Pintea , máxima anotadora rival, que soltaba la mano para amargar a una gran Wiggins e imponer la superioridad de Rumanía en una primera mitad en la que siempre supo mantener una ventaja de dos o tres tantos. Se había corrido y disfrutado de unos minutos de alivio, pero, a falta de dos segundos, la decepción. Una que dificulta la situación de la ronda que permite el pase a las medallas. El domingo, contra Países Bajos, otra final. Europeo de balonmano Main Round Rumanía 28 España 27 Rumanía es ese equipo complejo y difícil que se le atraganta casi siempre a España. También lo fue ayer, brazos de Neagu y Pintea para liderar un partido en el que las de Prades estuvieron muchos minutos a remolque. Hasta dos y tres goles de desventaja en la primera mitad, pero salieron las piernas, la solidaridad del grupo para no perder nunca de vista la victoria. Limitadas las pérdidas propias y aprovechando las ajenas, y con un arreón de orgullo, se consiguió acercar esa desventaja hasta solo un tanto antes de pasar por el vestuario. Respiro y confirmación de que se estaba jugando bien, que solo era cuestión de detalles Salió convencida España en la segunda mitad, buenas ideas, frescas y rápidas y contragolpes. Pero siguió Pintea a lo suyo, obligando a las de Prades a dejarse hasta el último aliento para seguir soñando con el triunfo. Se estaba jugando bien, tanto que a falta de 15 minutos por fin España por arriba, y hasta dos tantos de distancia. Un disparo a la madera de Gassam impidió que la renta y el alivio fuera mayor. Noticia Relacionada Atletismo – Triatlón estandar Si Iván Raña: «Me acostaba viendo la bicicleta, mi éxito se basa en la pasión» Sergi Font El triatleta rememora el impacto de su éxito en el 20 aniversario del Mundial conquistado en México De ahí que se sufriera hasta el final, obligadas a empatar al menos con treinta segundos por delante, puso la sonrisa Esther Arrojería. Pero faltaban siete segundos y ahí, el escalofrío: un disparo desde lejos de Bazaliu que complica todo en este Europeo tan difícil.