La Alianza por la Nutrición (APN) y el Diálogo Interamericano llevaron a cabo una jornada que abarcó distintas charlas y mesas redondas sobre la importancia de los procesos colaborativos que inciden en políticas públicas relacionadas con los programas de prevención de la desnutrición crónica y de procesos de atención a la primera infancia.
María Marta Ramos, directora ejecutiva de la APN, explicó que la última encuesta materno infantil 2014-2015 arrojó que uno de cada dos niños en Guatemala padece desnutrición, mientras que los datos publicados por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) indican que en lugar de mejorar hemos retrocedido respecto a los datos obtenidos en 2008.
Ramos enfatizó sobre los dos tipos de desnutrición que existen, la desnutrición aguda, que “es cuando el niño es delgado y se le marcan los huesos, es la más evidente”, y la desnutrición crónica, que es cuando se piensa en que los niños son pequeños, y no es que el niño no crece, “sino que hay un problema en su desarrollo cerebral y cognitivo”.
Para Ariel Fiszbein, director del Programa de Educación del Diálogo Interamericano, la medición, monitoreo, evaluación y medición en los programas de la primera infancia y el desarrollo son de los temas más importantes que deben realizarse en Guatemala y en toda la región.
El especialista señaló que existen dos términos distintos, la desnutrición y la malnutrición; la primera es que el niño no está comiendo lo suficiente, mientras que la segunda es que está comiendo mal, y eso tiene consecuencias, entre las que se puede mencionar la obesidad infantil.