El piso de la panadería lo llenaron de leche. Derramaron unos cuantos litros de los envases que estaban en los anaqueles. De manera violenta y a ‘grito pelao’ lanzaban contra el suelo, litros y más litros de leche. Se cansaron de romper envases y de empujar a los clientes, impidiéndoles su derecho para comprarlos. Eran unos pocos, creo que no más de cuatro, manifestantes anti clima o algo parecido. Protestaban por los pesticidas que les dan a los alimentos que ingieren las vacas y que posteriormente, son transferidos, al ordeñarlas, a los seres humanos.