El tiempo pasa muy rápido. La dictadura sale definitivamente con la gente, sin evadir nuestro ejercicio ciudadano, abriendo las mentes y corazones a una clara disposición actitudinal para que esto suceda. La vida comporta necesariamente reflexión, esfuerzo y trabajo, demanda el cultivo de un estado de conciencia y comprensión del momento histórico que estamos viviendo. No queremos ser veletas zarandeadas por las olas y llevadas de un lado a otro por el viento de cualquier dominación que lleva engañosamente al error.