La transición hacia las energías limpias supone todo un desafío para los modelos de negocio, al cruzarse la rentabilidad en el camino de los planes empresariales. La ecuación se complica, por lo tanto, en las previsiones del siglo XXI, con los deberes por hacer de potencias como EE.UU, China y Rusia. La actualidad esboza un futuro incierto, marcado por la recién celebrada COP27 , en la que se vuelve a hablar de ‘oportunidad perdida’: se ha incorporado por primera vez el concepto de pérdidas y daños, de fondos específicos para compensar a los países más afectados por la crisis climática global, pero no se ha avanzado significativamente en la reducción de emisiones. En este contexto, Enerclub , el Club Español de la Energía, ha organizado la jornada ‘Descarbonización y competitividad de la industria. Situación actual y perspectivas’, con la participación de compañías de diversos sectores y representaciones institucionales como el ministerio de Industria, Turismo y Comercio, la Agencia Internacional de la Energía y la Alianza por la Competitividad de la Industria. Una cita en la que Arcadio Gutiérrez , director general de Enerclub, señaló cómo «son muchas las palancas que pueden ayudar a potenciar al sector industrial (15% del PIB), y sus objetivos de descarbonización». Noticia Relacionada estandar No Las renovables avanzan contra viento y marea María José Pérez-Barco Poner en marcha y mantener infraestructuras energéticas en entornos de difícil acceso o ubicados en territorios con condiciones climatológicas extremas es un duro desafío al que las empresas españolas responden con un despliegue de máxima potencia tecnológica Gutiérrez mencionó, entre estos vectores, la importancia del desarrollo tecnológico en el ámbito energético y de los procesos industriales, la digitalización, y la economía circular. «También destaca (añadió) la regulación tanto en el ámbito tecnológico, como para fomentar la industria y su competitividad, en un entorno de colaboración público-privada, innovación, generación de empleo y desarrollo, especialmente en las áreas afectadas por esta transición». Gutiérrez opta por atisbar luz en el túnel, comenzando por la importancia de la acción-reacción: « Las crisis energéticas que se han sucedido han ayudado al desarrollo de las tecnologías, como ocurrió con las vividas en los años 70, derivadas del alza del precio del crudo». Y en el caso de la Unión Europea, subraya el alcance del plan Repower EU , de ambiciosos objetivos de descarbonización a 2030: «El impulso de las energías renovables, y el mayor protagonismo del hidrógeno y los gases renovables contribuirán a mejorar los principios de competitividad y seguridad de suministro en los Estados miembros. Por tanto, el camino hacia la transición ecológica permanece inalterable, tanto en Europa como en España, y la ambición climática continúa siendo una prioridad, a pesar de la crisis energética que estamos viviendo, especialmente en Europa». Más actualidad en este sentido: APPA Renovables acaba de presentar el avance del ‘ Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España 2021’, en el que se destaca como las renovables han aportado más de 110.000 empleos y un 1,58% del PIB español (el estudio señala cómo, en 2020, la caída de los mercados energéticos contrajo la contribución del sector al PIB). En el caso del empleo, fotovoltaica y, en concreto, las instalaciones de autoconsumo impulsaron el incremento en este indicador, al que se suma un ahorro de 10.327 millones de euros en generación de energía. A optimizar En este propósito de integrar, sí o sí, la sostenibilidad en los modelos de negocio, incluso de equilibrar la balanza en la que en un lado pesa la rentabilidad, las empresas continúan sus esfuerzos. Así lo indican desde Aecoc, la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (más de 32.000 empresas asociadas cuya facturación conjunta supone cerca del 25% del PIB nacional), que elabora el ‘Barómetro Lean&Green’, en el que destaca cómo el 83% de las empresas de logística, transporte y gran consumo calcula la huella de carbono de su transporte de mercancías . Y destacan como claves «la optimización de procesos, las inversiones en digitalización y el transporte colaborativo (en el que diversas empresas comparten medios de transporte), como estrategias por las que apuestan las empresas para la reducción de emisiones a corto plazo». La sostenibilidad, por lo tanto, ya llega a favorecer la rentabilidad en este ámbito empresarial, ya que contribuye, por ejemplo, a la optimización de los procesos logísticos o procesos de carga y a la inversión en digitalización. Sí existe una mayor incertidumbre en la definición de acciones a largo plazo para la reducción de emisiones: « El 69% avanza que optará por la renovación de su flota hacia camiones impulsados por hidrógeno , mientras que un 41% considera que la tecnología del futuro para el transporte de mercancías será eléctrica. Incertidumbre transversal a la opinión sobre los objetivos marcados por la Unión Europea: solo el 35% de las compañías encuestadas ve factible alcanzar la reducción del 55% en las emisiones para el año 2030 que marca la Unión Europea. Si se habla de previsiones, el informe de Accenture ‘Acelerando los objetivos de cero emisiones de las empresas de todo el mundo para 2050’ señala cómo el 83% de las empresas españolas tiene objetivos de cero emisiones netas , un 33% más que en 2021… pero el 93% de las compañías no conseguirá sus objetivos de cero emisiones netas si no duplican el ritmo de descarbonización para el año 2030. Este imperativo puede afectar a la parte meramente económica de los planes estratégicos, pero que hay que afrontar con sacrificio y sin pausa, como se destaca en las conclusiones de este estudio global (sobre las 2.000 mayores empresas públicas y privadas de todo el mundo), que también apunta cómo hasta el 84% de las empresas consultadas tenía previsto aumentar las inversiones en sus iniciativas de sostenibilidad antes de que termine 2022. ‘Inteligencia’ verde El informe alude, además, a la importancia de organismos como el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), creado por el Consejo de Estabilidad Financiera, y a conceptos como la ‘inteligencia de carbono’ , término sobre el que reflexionó Domingo Mirón , presidente de Accenture en España, Portugal e Israel: «Para avanzar a la velocidad y escala requeridas por la ciencia y la economía, es fundamental que las empresas desarrollen múltiples capacidades de ‘inteligencia de carbono’. Esto significa integrar datos y conocimientos sobre el carbono en el proceso de toma de decisiones en todos sus sistemas y áreas, lo que permite un uso eficiente de los recursos financieros y no financieros junto con una sólida gestión del riesgo en el despliegue de las tecnologías digitales, biológicas e industriales que serán necesarias para alcanzar el nivel cero». Una necesaria transformación Arcadio Gutiérrez señaló, en la jornada organizada por Enerclub, cómo los fondos europeos suponen una oportunidad única para crear una industria de energías renovables. «Contamos con la cadena de valor de nuevas tecnologías como eólica ‘offshore’, hidrógeno y otros gases renovables, o todos los ‘bios’. Facilitarán el despliegue de nuevas aplicaciones en los clientes energéticos que ayudarán a reducir las emisiones en los procesos industriales». En el mismo foro, el director general de Industria y Pyme del Mincotur, Galo Gutiérrez, se refirió a medidas transformadoras del Perte de Descarbonización del gobierno español, en torno a vectores de desarrollo como propias de las líneas de ayuda a la industria manufacturera, las propias del IPCI del hidrógeno renovable, y el estudio y la evaluación del desarrollo de un fondo de apoyo a grandes proyectos de reducción de CO2. Nuevas aportaciones: en el caso de la Universidad Pontificia Comillas, ha presentado esta semana su ‘Informe España’ en el que la energía aparece como uno de los asuntos destacados en este exhaustivo repaso a la realidad económico-social española. Uno de sus numerosos especialistas, Carlos de Miguel , profesor de Derecho de Comillas ICADE y experto en transición energética, aporta su opinión al presente y futuro de la balanza sostenibilidad-rentabilidad: «El incremento de precios, la guerra de Ucrania , etc., nos muestran dos cosas: que no es sencillo cambiar el modelo energético ni la transición hacia las energías limpias, y menos en el corto plazo; y que es imprescindible implementar esos cambio y transición para alcanzar un modelo (ambiental, económico, social) sostenible». MÁS INFORMACIÓN noticia No El vehículo eléctrico y el despliegue de infraestructura, lejos del objetivo de 2030 «La sostenibilidad (continúa el profesor de Miguel) va a ser rentable siempre a largo plazo, porque si no hay sostenibilidad no hay futuro; esto presupone cambiar el significado de rentabilidad, para que se refiera no solo a la económica y a corto plazo, sino también a la ambiental y la social, incluyendo a medio y largo plazo. En conclusión, lo sostenible siempre es rentable… y es responsabilidad de todos asegurar que así sea».