La música de los días del Brasil (1984-1989) (X parte)

El arquitecto José Roberto Escobar Sarti tenía en su residencia un cuarto de música en el que escuchábamos de variadísima índole. Por aquellos días, Gal Costa, quien tenía una voz maravillosa, lanzó Día de domingo haciendo dupla con Tim Maia, con gran éxito. Luego cantó Lately de Stevie Wonder en su versión portuguesa. Debió ser en noviembre de 1986 que Patricia llegó por segunda vez a visitarme a Sao Paulo, junto a su hermana menor Martha Eunice y de nuevo fuimos a Río de Janeiro. En aquella oportunidad estaba en cartelera Simone, que hacía sucesso por aquellos años. Compramos los chapines las entradas para presenciar su show en el antiguo y famoso Scala. Llegamos tarde, gracias a la “emperifollada” de la Dra. Guadalupe Molina Medina y cuando ingresamos al recinto nuestros boletos de gallo ya estaban ocupados. Ante el valiente y serio reclamo de la Dra. Molina, el maitre nos condujo a una de las mesas de la luneta, cerquísima del escenario, en donde pudimos apreciar de cerca la belleza escultural de Simone y escuchamos O Amanha acompañada por la batería de una de las Escuelas de Samba cariocas. Al mes fue memorable el arribo triunfal del licenciado Francisco Rubén Posadas Figueroa (QEPD) junto a su nieta Gabriela al Brasil. Era diciembre y se empezaba a cerrar la estancia de los Posadas Pinto en Sampa. Ya doña Beatriz Sosa de Posadas, madre del Doutor Rubens, se encontraba en la ciudad desde varios meses antes, a la espera del nacimiento de Diego Posadas Pinto (hoy destacadísimo neurólogo, al igual que su padre). A mediados del año, ante nuestros requerimientos de índole culinaria, doña Beatriz nos causó el deleite de preparar un “fiambre”, de padre y señor mío que degustamos todos los chapines paulistanos en medio del invierno. En esa oportunidad conocimos al músico Jorge Sarmientos hijo, residente en Sao Paulo, desde hacía varios años. El Lic. Posadas Figueroa era un antiguo profesor de Administración de Empresas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Usac, conocido como el Chatío Posadas. Él era en sí mismo una fiesta. Su estancia a fin de año nos vino a alegrar la vida. Se borraron las nostalgias de las fiestas de fin de año chapinas que nos perseguían como una obsesión. No pasamos ni una sola hora tristes. Era también un gusto ver a las garotas disfrazadas de Santa Claus, en tanga. Nochebuena a 40 grados centígrados. Celebramos la famosa vuelta Guadalupe Reyes con casi todos los chapines, tanto en Sampa como en Río de Janeiro. Pasamos la Nochebuena en la primera, y abordamos el tren de Sampa a Río para pasar el Año Nuevo en la ciudad maravillosa. Paseando visitamos Petrópolis —la ciudad imperial de Pedro I—, que le permitió al Chatío Posadas decir, cuando le preguntaban por su lugar natal, que era de Mitrópolis (Asunción Mita, Guatemala). En ese viaje fuimos a una casa nocturna donde cantamos y bailamos hasta no más poder. Vimos las dotes del Chatío cantando boleros y tangos, y danzando samba, con una patoja amazonense que tenía el cabello al estilo Mazanbula. En nuestro camino de regreso al apartamento del Mosco, cantamos por las calles de Río, de madrugada, hasta el último lucero del alba. Dirigía el canto el Chatío. En ese episodio inolvidable, la Dra. Molina afirmó categórica que, además de ella, había una hermana que cantaba mejor. Al retornar a Sampa se desarrollaba el “Mundialito” de fútbol de veteranos. Lejos estaba la dictadura militar guatemalteca, que comenzaba a ceder el espacio para la llegada de la “apertura” democrática… Escuche en el YouTube O Amanha con Simone y Día de domingo y Lately de Gal Costa (QEPD). 


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Author: Maria Suarez