Desde que Juan Guaidó se juramentó como presidente (e) de Venezuela por mandato constitucional, el 23 de enero de 2019, ha sido indiscutiblemente el gran promotor y abanderado de la unidad entre todos los actores de la verdadera oposición venezolana. Decir lo contrario es ser mezquino. Estoy convencido que si hacemos un análisis de contenido de sus declaraciones, discursos y lo que ha publicado en sus cuentas de redes sociales. etc., desde esa fecha hasta el presente las palabras unidad, unitaria y unidos, que se refieren a lo mismo, aparecen casi siempre. La razón es muy clara: la vía unitaria es la única que da la mayor fortaleza para encarar al régimen y la que nos puede conducir a una inobjetable victoria en la elección presidencial de 2024 o antes si es que así lo decide la dictadura. Pero además, es lo que exigen los ciudadanos del país a las organizaciones políticas a diario. Y eso no es cualquier cosa, porque los dirigentes políticos y con mayor énfasis los parlamentarios, son los representantes de los venezolanos, por lo que tienen el deber de escucharlos y respetar sus decisiones. En otras palabras, ignorar sus planteamientos no es una opción.