Muchos pensaron que la caída del Muro de Berlín en 1989 representaba el “fin de la historia”, y que quedaría Estados Unidos como única potencia, pero los vacíos eventualmente se llenan. En los 30 años subsiguientes, China, a través de un crecimiento económico espectacular alentado y ayudado por los países democráticos, y Rusia construyendo sobre su capacidad de manejo de servicios secretos y desinformación, han estado trabajando para cubrir ese vacío.