Dicen que los espacios escasos son los más valiosos. Pero escaso no significa poco concurrido ni poco querido. Prueba de un lugar escaso, pero muy valioso y adorado por su gente, es la Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua), que abre sus puertas esta semana en formato presencial, después de haberse realizado por dos años consecutivos en formato virtual.
Este año, la Filgua más que placentera será necesaria. Vamos a ello.
Tomo prestadas las palabras de Diana López, presidente de la Gremial de Editores de Guatemala, que me dijo que hacer una feria del libro es crear una cultura de la paz y que en países tan violentos como el nuestro, es también un acto de valentía. Gloria Hernández, Premio Nacional de Literatura 2022 y a quien tuve el gusto de conocer, señaló que, además, un evento como Filgua es un acto de fe. Porque se necesita fe para hacer una feria del libro en un país que no lee; fe para hacer una feria del libro en un país con un gobierno que censura a la prensa y a la oposición.
Paz, fe y valentía son sinónimos de literatura. Yo añadiría una más: libertad. Porque un país que lee es un país más libre.
Pero regresando a la fe, las plegarias de Hernández fueron escuchadas, porque la fe sirvió para que la Filgua se convirtiera en un éxito. En 2019, más de 70 mil personas acudieron a la feria. En 2020, año de la pandemia, 2.5 millones de usuarios se conectaron a sus diversas actividades. ¡Que nadie diga que a los guatemaltecos no les gusta su Filgua!
Yo voy todos los años desde 2015. Es poético recorrer los pasillos de la feria y cruzar miradas con gente que está igual de loca por los libros que uno; gente que deposita su fe en la buena literatura y que encuentra la paz en un libro. Este año, con la presencialidad, será muy bonito y emocionante volverse a encontrar con otros lectores y con montañas de libros. Como me dijo un amigo que es amante de la lectura y enemigo del ejercicio: “Las únicas montañas que escalo son las de los libros”.
A la Filgua también hay que aplaudirle por hacer milagros. Y es que con un presupuesto de apenas Q4 millones (Q1 millón del Ministerio de Cultura), poder hacer la feria más importante de Centroamérica con la calidad, orden y dinamismo que caracteriza a la Filgua, es admirable. Ojalá y el Gobierno destinara más recursos a la Filgua. Pero como bien dicen, “dime cuántos fondos asignas a la cultura y te diré qué clase de país eres”.
Que viva la Filgua. Que vivan los encuentros literarios. Que viva la libertad de expresión y la paz. Que nunca nos quiten el placer de leer. Nos vemos ahí.
Leer es hacer país.
@godoyesjd
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