Toda mi vida, desde que tengo noción de su significado, he sentido aprensión por la palabra Estado. Diría que el solo escucharla me transmite una sensación extraña de recelo, amenaza y temor. Hoy pienso, al igual que Ludwig von Mises: El culto del Estado es el culto de la fuerza. No hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos y hombres viles…