En un régimen dirigido por la delincuencia organizada, no podía ser otro el embajador de Colombia en Venezuela. Se llama Armando Benedetti, una caricatura para comprender la estética de la violencia en nuestros días. El escritor Don Carlos Cortés llama esto: “las zonas oscuras de los sótanos de la sociedad”. Es un personaje impresentable, sus calificativos, refiriéndose a Juan Guaidó, Presidente interino, reconocido por más de 50 países, no corresponden a una persona normal, en verdad no está en sus cabales y debería buscar otro psiquiatra, distinto al que lo medicó, cuando propinó fuerte golpiza a su padre, por lo cual la justicia colombiana impuso sus medidas.