Rusia ordenó ayer a sus tropas que se retiraran cerca de la estratégica ciudad de Jerson, en el sur de Ucrania, en uno de sus mayores reveses de la guerra hasta el momento, aunque Ucrania asegura dudar aún de las intenciones de Moscú. Mijailo Podoliak, asesor del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sosiene que Rusia quería convertir a Jersón en una «ciudad de la muerte» y acusó a Moscú de minar todo, desde apartamentos hasta alcantarillas, y de planear bombardear la ciudad del sur de Ucrania desde el otro lado del río Dniéper. «El Ejército ruso ha minado todo lo que ha podido: apartamentos, alcantarillas. La artillería en la orilla izquierda (del río Dniéper) planea convertir la ciudad en ruinas», ha afirmado Podoliak. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 2400 Código APP El Gobierno ruso ha evitado asumir esta retirada como una derrota y habla, en cambio, de cuestiones logísticas. Entretanto, Kiev no descarta que todo sea una trampa para lanzar una contraofensiva, una tesis que han compartido en los últimos días tanto autoridades militares como políticas. «Así es como se ve el ‘mundo ruso’: vinieron, robaron, celebraron, mataron ‘testigos’, dejaron ruinas y se fueron», ha repasado en Twitter, un día después de que Moscú confirmase el repliegue y el paso definitivo a la ribera derecha del Dniéper tras la evacuación de decenas de miles de personas. ISW no cree que sea una trampa Pese a los temores de Kiev, el think tank estadounidense ISW ve poco probable que la retirada rusa de la orilla occidental del Dniéper sea una trampa destinada a atraer a las tropas ucranianas a combates de desgaste cerca de la ciudad de Jersón, como han sugerido algunas fuentes ucranianas y occidentales. Noticia Relacionada estandar No Rusia anuncia la retirada de sus tropas en Jersón Rafael M. Mañueco El portavoz del Kremlin ha informado este miércoles que el presidente ruso, Vladimir Putin, realizará una visita a la región del Donbass ISW cree que hay indicadores de que las fuerzas rusas, los activos militares y económicos y los elementos de ocupación se han retirado constantemente de la orilla occidental a través del río Dniéper, y los altos mandos rusos han estado anticipando esta situación y preparándose para la retirada de una manera que es incompatible con una campaña para engañar y atrapar a las tropas ucranianas. «La batalla de Jersón no ha terminado, pero las fuerzas rusas han entrado en una nueva fase, priorizando la retirada de sus fuerzas al otro lado del río en buen orden y retrasando a las fuerzas ucranianas, en lugar de tratar de detener la contraofensiva ucraniana por completo», concluye.