Una de las primeras medidas del recién estrenado Gobierno italiano ha sido aprobar nuevas concesiones para extraer gas. La primera ministra, Giorgia Meloni , ya adelantó, en su primer discurso en el Parlamento, esta decisión encaminada a explotar los yacimientos italianos de gas para evitar la dependencia de las importaciones de Rusia (al comienzo de la guerra de Ucrania, en febrero, Italia importaba de Rusia el 40% de su consumo anual de gas). «De la crisis energética –dijo Meloni– puede surgir una oportunidad: tenemos el deber de aprovechar al máximo los yacimientos de gas de nuestros mares». La primera ministra añadió que la prioridad para el Gobierno es poner «una barrera a la energía cara» y «acelerar la diversificación de las fuentes de abastecimiento y la producción nacional». Giorgia Meloni, que está demostrando pragmatismo en sus primeras semanas de Gobierno, ha dado un giro de 180 grados en su opinión sobre la extracción del gas italiano. En el 2016, en el referéndum sobre las perforaciones para extraer gas y petróleo en un radio de 12 millas (unos 19 kilómetros) de las costas italianas, Hermanos de Italia liderado por Giorgia Meloni y la mayoría de los partidos votaron contra la renovación de las concesiones para las extracciones. Ahora, al llegar a Palacio Chigi, Giorgia Meloni sigue el camino iniciado ya por el Gobierno Draghi para diversificar las fuentes energéticas . En esa línea de continuidad, Meloni ha contratado al técnico Roberto Cingolani, el anterior ministro de Transición Ecológica, que ha aceptado ser asesor del nuevo Gobierno, y lo hace de forma gratuita. En uno de sus primeros consejos de ministros, el nuevo Ejecutivo decidió permitir las extracciones de gas entre las 9 y 12 millas de las costas (se elimina así una norma del 2006, que impedía las perforaciones a menos de 12 millas). Se imponen algunas condiciones: los yacimientos de gas a explotar deben tener una capacidad superior a los 500 millones de metros cúbicos. Las extracciones no se harán por encima del paralelo 45, el que pasa cerca de la desembocadura del río Po, para evitar daños a la laguna de Venecia. En esa zona del Adriático está prohibida la perforación por el riesgo de hundimiento del fondo marino, aunque los expertos consideran que las nuevas tecnologías podrían minimizar los riesgos. La tercera condición es que las nuevas explotaciones se destinen a empresas que utilizan grandes cantidades de gas y que son, por tanto, las más expuestas al incremento de los precios. Los técnicos estiman que, con estas medidas, Italia extraerá, en los próximos diez años, unos 15.000 millones de metros cúbicos de gas adicionales , lo que supone un incremento de unos 1.500 millones anuales. En total, Italia espera extraer casi el 6% de su consumo al año. Noticia Relacionada estandar Si Meloni quitará el subsidio de paro a quien rechace una oferta de empleo Ángel Gómez Fuentes Furiosa la oposición por el desmantelamiento de la «renta de ciudadanía», mientras crece el consenso del Ejecutivo Meloni tras su primer mes de Gobierno Excluido el Alto Adriático, por el temor de dañar la laguna veneciana, las zonas candidatas a una mayor extracción de metano son el Adriático Medio, y el Estrecho de Sicilia, es decir, zonas donde ya existen algunos yacimientos en explotación. En el subsuelo, bajo los pies de los italianos hay unos 112.000 millones de metros cúbicos de metano –el menos contaminante de los combustibles fósiles–, repartidos entre mar y tierra: 45.775 millones seguros, 45.901 probables, 19.912 posibles. Los datos son del ministerio de la Transición Ecológica del Gobierno de Mario Draghi (ahora denominado, con el nuevo Ejecutivo Meloni, ministerio del Ambiente y de la Seguridad Energética). En general, las mayores reservas de gas se encuentran en el sur de Italia , pero las perforaciones abarcan a 15 de las 20 regiones italianas. El 70% de las extracciones son administradas por la multinacional de energía italiana Eni, el 16% por Royal Dutch Shell, el resto por empresas menores. Nadie quiere extracciones en su propio territorio Muchos dirigentes regionales y locales están de acuerdo en las extracciones de gas, siempre y cuando las perforaciones no se hagan en su territorio. Se crea así un problema político al Gobierno. Por ejemplo, el líder de la Liga, Matteo Salvini, está de acuerdo con las extracciones de gas, pero ninguno de los alcaldes del Véneto, y su presidente regional, Luca Zaia, quieren reactivar esta actividad en su territorio. Igualmente, los alcaldes del delta del Po se oponen a «la extracción de metano por el peligro de hundimiento» o deformación del fondo marino. El Gobierno Meloni ha respondido que «el plan se mantendrá porque es necesario para el país». Italia se despreocupó de su autonomía energética en décadas pasadas, en parte bajo la presión de los movimientos ambientalistas, fiando todo a las importaciones de gas y petróleo. Italia cerró sus cinco centrales nucleares tras un referéndum celebrado en 1987 . Paulatinamente, ha ido decreciendo la explotación de sus yacimientos de gas. En el 2021, Italia extrajo 3.300 millones de metros cúbicos de metano, frente a un consumo nacional de unos 75.000 millones. En el año 2000, la producción nacional era de 17.000 millones de metros cúbicos por año. Veinte años después, en 2020, se había reducido a 4.000 millones. El año pasado alcanzó su punto más bajo, con una caída anual del 16,7% , según los datos de Assorisorse, la asociación de referencia para las empresas de los sectores de minería, geotermia, hidrocarburos y gas natural. MÁS INFORMACIÓN noticia No Meloni ataca a las ONG: «En los barcos de rescate en el Mediterráneo hay inmigrantes, no náufragos» No hay consenso en Italia sobre la nueva política de extracciones del gas. El exministro del Medio Ambiente, Sergio Costa , del Movimiento 5 Estrellas, no le ve la utilidad: «Aunque se lograra extraer todo el gas de los yacimientos italianos, cubriríamos el consumo nacional de dos años, pero tendríamos un territorio destruido». Parecida es la opinión de Legambiente, que propugna reforzar las energías renovables.