El tic-tac del reloj es imparable. Apenas faltan doce días para que eche a rodar el balón en el Mundial de Qatar , aún menos para que queden concentrados el total de futbolistas que van a participar. Pero ni la cercanía ni la enjundia del evento han conseguido que la temporada aminore su velocidad. Imposible con un calendario cada vez más apretado. Las grandes ligas europeas afrontan esta semana una última jornada antes de que los seleccionadores completen sus listas de convocados con el tiempo justo de subirse al avión para viajar a Doha. A los nervios de los jugadores por saber si tienen o no hueco en la criba final se suma ahora un miedo súbito, casi terror, por sufrir cualquier tipo de lesión que a estas alturas resulte ya irreparable. No es un miedo injustificado. Ha quedado contrastado que la carga de partidos pasa cada vez más factura a los futbolistas. Según el índice de lesiones en el fútbol europeo, un estudio que publica de forma anual la aseguradora internacional Howden, el número total de percances físicos sufridos la temporada pasada en las cinco principales ligas de Europa fue de 4.810, lo que representa un aumento del 20 % respecto al curso 2020-2021. Datos que podrían invitar a más de uno a no meter el pie en el próximo partido, algo contraproducente para los expertos. «Cuando uno tiene miedo de lesionarse, paradójicamente se convierte en más probable», cuenta a ABC Rafa Mateos , psicólogo deportivo en TYM e investigador en la Universidad Autónoma de Madrid. «Si juegas con un exceso o un defecto de activación vas a bajar tu rendimiento, que ya es algo negativo. Pero, además, puede ser que por cambiar tu estilo o ir más blando a un choque te veas expuesto a situaciones en las que sea más factible que te lesiones». Mateos advierte de que no hay uniformidad entre los perfiles de los jugadores. No todos se comportan igual. «Igual el jugador quiere mostrarse a su seleccionador y puede dar un rendimiento por encima del que ofrece habitualmente. Es fácil caer en interpretaciones sesgadas». Aún así, en las últimas semanas futbolistas como el sevillista Papu Gómez no han dudado en reconocer que el Mundial es prioritario en una campaña tan atípica como esta: «Con toda la sinceridad del mundo, va a ser así. Va a ser complicado, hay que ver dónde se tiene la cabeza», decía hace un mes, mientras peleaba por quitarse de encima los problema físicos que ha arrastrado desde principios de año. Esa sinceridad le costó cara al jugador argentino, al que cuestionaron su poco compromiso con el club que le paga. En el lado contrario están los que no ven más allá del siguiente partido. «En el campo yo no pensaba nunca en una posible lesión», explicaba en ABC el exinternacional española Marcos Senna . «En mi carrera jugué muchos partidos sin mucha trascendencia que podían invitar a jugar más tranquilo. Pero hay que jugar como siempre. Y si te pasa, mala suerte». «Es normal pensar en el Mundial, pero llegas bien con continuidad», reflexionaba Carlo Ancelotti al respecto de los miedos de los futbolistas. «Las lesiones existen y si no quieres lesionarte, siempre digo que te quedes en el sofá». «Los entrenadores tienen un papel muy importante», finaliza Mateos. «A nivel comunicativo tienen que incidir mucho en los objetivos que tienen para esta semana, tanto a nivel individual como grupal. Cuanto más tiempo estén los futbolistas pensando en los objetivos de su club menos lo harán en el Mundial. Lo importante es que las personas que estén dentro de los equipos identifiquen bien y evalúen a sus jugadores. Tanto al que tiene miedo como al que está sobreexcitado por la cercanía del Mundial. Una vez logrado eso, se puede intervenir». MÁS INFORMACIÓN noticia No Estas son las sedes y los estadios del Mundial de Qatar 2022 noticia No ¿Por qué se celebra el mundial de fútbol en Qatar y en noviembre? noticia No Los aficionados alemanes claman contra el Mundial de Qatar 2022 Entre los jugadores bajo sospecha están los que no jugarán la última jornada por acumulación de tarjetas, como Joao Félix o Giménez (nada más fácil que forzar una amarilla), o aquellos que llegan al tramo decisivo entre algodones y optan por la prudencia (algunos lo llaman borrarse). Benzema, de nuevo ausente ante el Rayo, ocho partidos de baja ya esta temporada, o el mismísimo Mbappé, que se retiró del partido del PSG el pasado fin de semana al sufrir un pinchazo, son dos ejemplos. Lo más probable es que ninguno vuelva a jugar hasta el inicio del Mundial. No podrán hacerlo aquellos que ya cayeron en combate. Pogba, Kanté, Diogo Jota, Werner o Wijnaldum son algunos de los ilustres que faltaran a la cita tras lesionarse en las semanas previas. Para ellos hay poco consuelo. Trabajar la aceptación y focalizar rápidamente en un nuevo objetivo son las premisas. Para el resto solo queda cruzar los dedos.