PESTAÑA nadal-fritz-copa-maestros-2022 Crónica 4 Volvía Rafael Nadal al circuito, en este último torneo del año, con una clara falta de ritmo competitivo. Apenas ha disputado un partido desde los octavos de final del US Open, y fue una derrota contra Tommy Paul en el estreno del Masters 1.000 de París-Bercy. De ahí que rebajara expectativas el balear porque no llegaba en su mejor versión a un torneo, además, que nunca ha ganado. Tenía, eso sí, el aliciente de que podía conquistar su primera Copa de Maestros y, de paso, volver a sentarse en el trono de la ATP, desbancando al lesionado Carlos Alcaraz. Sin embargo, Taylor Fritz se cruzó en el primer partido, siempre difícil sobre todo en una pista tan rápida, y le arrebató esa posibilidad con un partido perfecto y muy concentrado. Copa de Maestros Round Robin Taylor Fritz 7 6 Rafael Nadal 6 1 Comienza Nadal este torneo de los torneos con una derrota ante el estadounidense, en dos sets, que todo cuenta en esta competición; aunque puede salir con el título el domingo 20 según cómo vaya desarrollándose la liguilla que comparte, por ahora, con el citado Fritz y con Casper Ruud y Felix Auger-Aliassime, que abrieron la edición 2022 de esta Copa de Maestros con victoria por el noruego por 7-6 (4) y 6-4. La Copa de Maestros es un torneo atípico en todo. Porque solo juegan los ocho mejores del año, por lo que ya en la primera ronda te toca un rival del top ten, porque se disputa al final de la temporada, con todo el desgaste que conlleva, porque es bajo techo y en pista rápida y con un formato también diferente a todas las demás competiciones de la ATP. Y es atípico porque, superados los años en los que dominaba Roger Federer (seis títulos, 2003, 2004, 2006, 2007, 2010, 2011; fue finalista en 2005, 2012, 2014 y 2015) y la siguiente ‘era’ de Novak Djokovic (cinco títulos, 2008, 2012, 2013, 2014, 2015; finales en 2016 y 2018), se pusieron la corona otros tenistas de viejo o nuevo cuño sin que el pedigrí de sus carreras pesara tanto como los dos citados. En 2016 se hizo maestro al uso Andy Murray; en 2017, Grigor Dimitrov; en 2018, Alexander Zverev, el único que ha repetido, por el momento, de estos nuevos maestros (en 2021); en 2019, se coronó Stefanos Tsitsipas, y en 2020, Daniil Medvedev. Y queda todavía un nombre ilustre sin grabar en el trofeo: el de Nadal, que no comenzó de la mejor manera posible este último examen de 2022. En blanco el primer juego de Nadal; en blanco el primero de Fritz. Ahí estaba la estrategia de cada uno. Aferrarse a ese servicio porque ya se conocen bien y no hay dobles estrategias: es salir a morder desde el inicio. Sobre todo porque el estadounidense tiene un primer golpe demoledor, así que al español no le quedó otra que apelar a la paciencia y a buscar el resquicio ganándose oportunidades poco a poco. Lo fue intentando cada vez que le tocaba restar. En el segundo juego pudo encontrar unas dudas en el 9 del mundo, al que le tembló la mano un par de veces cuando ya parecía tener resuelto el punto. Es maestro Nadal en ese juego, aunque nunca haya ganado este torneo. Pero Fritz también ha crecido, poco a poco, sin prisas, con contundencia. En este curso ganó la final de Indian Wells a un Nadal mermado -él también lo estaba en el tobillo-, pero no pudo con otro Nadal lesionado, en el abdominal, en los cuartos de final de Wimbledon. Pero ya en este tercer encuentro, supo afianzar sus turnos de saque, no desmoronarse cuando el español se sacaba golpes imposibles como un remate de revés y sin mirar que levantó a la grada. Templado y comedido , siguió a lo suyo, con saques por encima de los 215 kilómetros por hora para evitar que el número 2 del mundo entrara en modo demoledor. Muy duro desde el fondo, encontró en la derecha un martillo (seis ganadores en el primer set) y, puestas las armas en la pista, en el tie break la cabeza desvió la contienda. Ahí, sorprendentemente, se enredó Nadal , que cometió su primera doble falta en ese primer turno de la muerte súbita y la derecha lo traicionó en el siguiente punto. Fritz, 3-0 en un instante. «Valiente», le decía Francis Roig a su pupilo. Pero no le valió. Las ideas estaban, pero no las piernas ni la definición. Y Fritz continuó restando con saña hacia los pies del español y acostumbrando al personal a que sus turnos de saque no iban a tener fisuras. Sí las hubo al otro lado de la red, un Nadal enfadado en cada error , y fueron más de los habituales, lógicos si pensamos en sus últimas semanas. Un solo partido desde los octavos de final del US Open, derrota ante Paul en el estreno de París-Bercy. Apretó el estadounidense esa falta de rodaje, esas piernas algo menos despiertas del balear para llevarse el cuarto juego al resto, y para confirmar el break en el siguiente turno. Un 1-4 que duró más de diez minutos porque hubo muchos errores de Nadal, hasta seis bolas de rotura en contra, y no pudo con la séptima. Y si en algún momento a Fritz se le veía esa falta de contundencia con el resultado a favor, no fue esta ocasión. Saques directos, golpes poderosos y grito a la pista de Turín para descargar la adrenalina. Victoria sobria contra Nadal, nada menos. El balear, obligado a ganar el martes contra Felix Auger-Aliassime.