Horas, apenas, después del pitazo inicial, estalló el más reciente escándalo -que no será el último ¡ya lo verán!- relacionado con el “Mundial de Fútbol 2022”. Nos referimos al bochornoso discurso del presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA -por sus siglas en inglés- de hinojos, lloriqueos, en decúbito ventral, pidiéndole perdón al mundo árabe por los tres mil años de abusos, perpetrados por la “cultura occidental”. Todo, para justificar la avalancha de violaciones de los derechos humanos, en tiempo presente, no hace milenios, en perjuicio de los 150 mil trabajadores migrantes -15 mil fallecidos entre éllos- que fueron esclavizados de manera literal, en la construcción de la infraestructura necesaria para la celebración del campeonato en cuestión.