Al pelele, que usurpa el Poder en Venezuela no le basta con perseguir a los residentes de nuestro territorio. Quebrantaría su “ética” de la maldad si se limita a eso. Contra los expatriados que huyen de la catástrofe desencadenada por su desgobierno la emprende por igual, obstruyéndoles el derecho al voto; imponiendoles tasas confiscatorias al derecho a portar el pasaporte nacional o más asesino, todavía, infiltra nuestras caravanas de migrantes, con maleantes peligrosos para el descrédito de tal diáspora, en todos los países que cruza en el anhelo de ingresar a territorio norteamericano.