El mundo se debate entre las democracias y las autocracias. Si retrocedemos apenas doscientos años en la historia de la humanidad las democracias eran la excepción. Antes y después de Cristo y hasta la época de la ilustración las monarquías absolutistas gobernaron el mundo. Los reyes eran los representantes de Dios en la tierra y eran los soberanos. Entre las grandes obras que destacaron el absolutismo monárquico estuvieron “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo y “El Leviatán” de Tomás Hobbes. Para Maquiavelo “el fin justifica los medios” y se trata de llegar al poder y ejercer el poder por el poder mismo y sin contemplaciones. Hobbes señaló que “el hombre es el lobo del hombre” y que para evitar la anarquía y la guerra civil y permanente hace falta un poder sin límites. Atenuando lo anterior aparece Bossuet con “La política sacada de la Santa Escritura”. Aquí el monarca debía regirse por los principios bíblicos para tener legitimidad. Lo sucedieron los filósofos de La Ilustración Locke, Rosseau y Montesquieu, quienes descartaron el derecho divino de los reyes y explicaron que el poder necesita de un poder igual de fuerte para frenar los abusos. Es el llamado balance de poderes, en inglés llamado “checks and balance”. A este tiempo le sucedió la revolución industrial, que a pesar del gran avance científico que supuso trajo muchas injusticias y el trabajo forzado de niños, adolescentes y mujeres. Apareció como consecuencia el Marxismo, que creó una utopía irracional. Marx se equivocó al vislumbrar que los pobres serían cada vez más y además más pobres. Con la aparición de las clases medias y con el gran número de pobres que cada día salen de la pobreza en el mundo se derrumbó la tesis de la implosión de la sociedad capitalista. El marxismo que dominó dos tercios de la humanidad con China y la URSS, trajo atraso, hambrunas, violaciones a los derechos humanos y tiranías incluso nepóticas como la de Corea del Norte. Con la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética, muchos países volvieron su mirada al modelo de las democracias liberales, lideradas por EEUU y Europa occidental. En Latinoamérica tuvimos un continente donde la democracia no fue la regla. Sin embargo, las dictaduras militares fueron cayendo y hoy con algunas excepciones que nos tocan de manera directa, la soberanía popular y las elecciones tienen más fuerza en la región que nunca antes.