Es explicable el afán de los grupos políticos en el gobierno de esforzarse por lograr un segundo periodo en el poder, al que dedican significativo esfuerzo que resulta lamentable porque relegan funciones constitucionales de servicio al país al pretender ganar simpatías a base de ventajas y dádivas a grupos con poder de voto (maestros, por ejemplo) e impulsar medidas populistas que no logran objetivo alguno y que, contrasentido, se revierten en contra al mostrar su ineficacia a lo que se suma la percepción generalizada de corrupción que termina anulando sus posibilidades electorales. Sí hay evidencia sólida, en cambio, de que el candidato que ocupa el segundo lugar en la primera vuelta electoral tiene altas posibilidades de ser electo presidente de la República en la elección siguiente, lo que ha ocurrido en 4 de 5 casos (Alfonso Portillo, Óscar Berger, Álvaro Colom, y Otto Pérez) siendo Manuel Baldizón la excepción.
Volviendo a la ilusión del triunfo electoral del partido de gobierno, vale la pena preguntarse: ¿de dónde sale la peregrina idea de poder ganar las elecciones siguientes?; resultado que les ha sido negado a quienes lo han intentado, una y otra vez, al menos en este periodo constitucional, en el que los resultados electorales desde 1985, constituyen evidencia contundente que debiera disuadirlos de esos afanes y, en su lugar, dedicar su esfuerzo a la tarea para la que fueron electos, desarrollando sus ideas o planes de gobierno y administrando honestamente los recursos pues, tan anhelado resultado político electoral no ha sido posible en los últimos casi 40 años para ninguno de los grupos políticos en el gobierno nacional que lo han intentado, cuyos candidatos, por el contrario, exhiben magros resultados y son relegados no al tercero, sino hasta el séptimo y octavo lugar del favor electoral expresado en las urnas. Veámoslo.
En 1990, la Democracia Cristiana, 1986-1991, logró que su candidato Alfonso Cabrera alcanzara apenas el tercer lugar en la primera vuelta electoral, que terminó con la victoria del MAS y su candidato Jorge Serrano. En 1995 no hubo candidato del MAS y la elección fue ganada por el PAN, Álvaro Arzú (QEPD), partido que intentó repetir para 1999, elección que Óscar Berger (segundo lugar) perdió frente al candidato del partido FRG Alfonso Portillo. En 2003, el FRG promovió la candidatura de su líder máximo Efraín Ríos Mont (QEPD) quien alcanzó apenas el tercer resultado de la elección que fue ganada por Oscar Berger (GANA) que superó a Álvaro Colom (UNE). En el año 2007, el candidato del partido de Gobierno (GANA) Alejandro Giammattei obtuvo el tercer resultado de la elección que fue ganada por Álvaro Colom (UNE) seguido de Otto Pérez Molina (Partido Patriota). En 2011, la elección fue ganada por Otto Pérez Molina (PP) seguido de Manuel Baldizón (Líder). La elección de 2015 fue ganada por Jimmy Morales (FCN) seguido por Alejandro Giammattei (del partido FUERZA), y en 2019, aunque UNE ganó la primera vuelta, la presidencia fue para Alejandro Giammattei (VAMOS) quien la ganó en segunda vuelta.
Estos resultados se produjeron todos en procesos electorales administrados por una institucionalidad electoral hasta ahora idónea y confiable que no tiene porque no serlo en el evento electoral de 2023. ¡Veremos!
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