Ya han transcurrido 267 días desde que las fuerzas armadas rusas invadieron Ucrania. En menos de un año el balance de poder a nivel mundial cambió de eje, así como los valores que predominan en el escenario internacional. La vida cotidiana alrededor del mundo también sufrió. El temor a lo desconocido y el instinto de preservación parecen haber sustituido a la esperanza y la apertura como lógicas predominantes en nuestras sociedades supuestamente libres. Y con buena razón.