Qatar se despide triste y timorato de su Mundial

Si la Holanda del 74 inventó el fútbol total, los Países Bajos de 2022, el de cámara superlenta. Tampoco necesitaban más los neerlandeses para pasar el trámite y terminar la fase regular como líderes. Alta definición y baja resolución para ganar 0-2 a Qatar, el que tal vez sea el anfitrión más débil de la historia de los mundiales y preparar los octavos de final tras el entrenamiento de calidad –si es que lo fue— del estadio de Lusail. Qatar salía solo preocupado por no encajar. Ya eliminados, los anfitriones querían despedirse al menos con un resultado digno y renunciaron a ese balón que tanto quieren los de Van Gaal para tocar, tocar y tocar hasta madurar al rival. El resultado, un partido de solteros contra casados, solo que con los solteros de resaca y los casados, en plena digestión. Emocionante como un telediario; lento como el proceso de Kafka. De Jong ya avisó antes de cumplirse el cuarto de hora, cuando una naranja más mecánica que nunca, pero de mecánica estática, monopolizaba el balón. La pachanga hecha precisión Si alguna vez los cataríes recuperaban, armaban la contra con dos o tres futbolistas, no fueran a cogerles la espalda, así que sobraron 50 metros de campo. Los del neerlandés, para más señas. Noticias Relacionadas estandar Si España – Japón La reflexión interna de Luis Enrique Javier Asprón estandar No Fútbol ¿Quién es el espontáneo de la bandera arcoíris? A. Mateos Dos córners consecutivos –el segundo finalizado con un drop– tras una aproximación a la línea de tres cuartos que hizo rugir al estadio fue todo el haber catarí en el primer tiempo. Porque si en algún momento les daba a los de Félix Sánchez por desperezarse , ahí estaba un omnipresente Virgil van Dijk para frustrarles. A los 25 minutos llegó el primero. Lo marco el de siempre, Cody Gakpo, que ya lleva tres. Pared, mini slalom, disparo cruzado al larguero y gol. Inapelable ejecución. Discutible la oposición que tuvo. Con un poco de empeño, el equipo antes conocido como Holanda podía haber jugado un gol portero, pero tampoco hizo nada del otro mundo, más allá de aprovecharse de la inferioridad manifiesta del rival. Intentó Cody otro tanto de equilibrista al borde del descanso, pero estaba en fuera de juego. Para entonces el tanto de Senegal hacía a los Orange más líderes e invitaba a un nuevo brindis por el tedio. Apenas cuatro minutos habían pasado desde la reanudación cuando De Jong dio por cerrado el simulacro aprovechando el rechace de Aissa a disparo de Menphis en medio del homenaje al hieratismo de la defensa catarí. Por lo menos había goles. Jansen regaló el tercero al recién entrado Berghuis, pero una mano anterior de Gapko impidió que subiera al marcador. Mientras, Akram Afif, el jugador diferente de Qatar , era una oda a la impotencia. Sin balón no se puede jugar el balón. Se vació un Qatar en el último cuarto de hora tratando de ofrecer una buena imagen, pero se quedó en alguna sobrerrevolución sin consecuencias y un gol justamente anulado antes de finiquitar un relato sin historia. Tostón aparte, Van Gaal arranca bien en su despedida de los banquillos –o a sus 71 años eso parece–. Siete puntos y liderato para buscar el sábado los cuartos de final. Noppert, más que portero, un espectador en Lusail, lo hará muy descansado.

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Author: Pablo Perez