La situación en el teatro parece ralentizarse. Aunque continúan los bombardeos rusos contra instalaciones y redes energéticas ucranianas, en los diversos frentes se producen ataques y contraataques, de alcance limitado, que no suponen cambios mayores. Así sucede, principalmente, en las zonas de Svatove, Bajmut y Gorlovka-Donetsk. La decisión de Moscú de replegar las tropas del oeste del bajo Dniéper hasta el otro lado del río puede valorarse, en términos políticos y de imagen, como un gran fracaso ruso. Ha supuesto para el Kremlin la pérdida de alrededor de 1.000 km2, así como de la única capital de óblast (provincia) conquistada tras la invasión del 24 de febrero. Sin embargo, las consecuencias operativas son ambivalentes. Por un lado, al reducirse, en alrededor de 10 kilómetros, la profundidad del glacis de seguridad de Crimea, esta península queda en posición más vulnerable frente a las acciones aéreas y artilleras ucranianas. Y, por el otro, en la nueva situación, el río Dniéper ―antes obstáculo perturbador a la espalda (particularmente para el apoyo logístico)―, pasa a constituir un fenomenal foso sobre el que apoyar una defensa sólida, y sin solución de continuidad, a lo largo de casi 300 kilómetros, entre el cabo de Kinburn ( óblast de Jersón ) y Vasilivka (óblast de Zaporiyia). Noticias Relacionadas estandar No Rusia bombardea con misiles Kiev y otras ciudades ucranianas después de que Zelenski interviniera en el G-20 ABC estandar No Rusia bombardea con misiles Kiev y otras ciudades ucranianas después de que Zelenski interviniera en el G-20 ABC Esa mayor fortaleza natural del terreno favorece la aplicación del principio complementario de economía de medios, con el consiguiente ahorro de fuerzas rusas que podrían ser mantenidas en reserva, o desplegadas en otros frentes más activos. Curiosamente, tras nueve meses de hostilidades, el frente de combate se compadece, en el 40% de su extensión, con el objetivo operacional de la «operación militar especial» de Putin. Un escenario que revaloriza el codo del Dniéper (Zaporiyia―Dnipropetrovsk) como probable tablero para próximos combates de envergadura, nunca descartables. Bien por iniciativa rusa en dirección a Zaporiyia, o bien ucraniana hacia Melitopol para intentar partir en dos el corredor ruso entre Rostov del Don (Rusia) y la desembocadura del Dniéper. Bien que, en el umbral del invierno, las conversaciones de EE. UU. con China (en Bali), o con Rusia (en Ankara) pudieran dar frutos más pacíficos, a pesar de la aparentemente absoluta incompatibilidad de objetivos entre Moscú y Kiev. SOBRE EL AUTOR PEDRO PITARCH El autor es teniente general retirado del Ejército de Tierra. Fue jefe del Eurocuerpo y de la Fuerza Terrestre y director general de Política de Defensa en el Gobierno de Zapatero. Ocupó la jefatura de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor de la Defensa, así como de la División de Logística del Mando Supremo de la OTAN.