En 2002 entró en vigor en España la prohibición de producir, comercializar e instalar amianto y productos que lo contengan ante el consenso de la comunidad científica internacional de tratarse de un material cancerígeno . Este mineral fibroso de gran fortaleza, flexibilidad y gran resistencia al calor y a las sustancias químicas se utilizó en la construcción fundamentalmente entre 1960 y 1990. La OMS calcula que el amianto provoca al año 107.000 muertes en el mundo y en el caso de España, según los datos de Separ, podría haber 130.000 fallecimientos a causa de la exposición al amianto antes de 2050 si no se toman las medidas adecuadas. Ante esta realidad, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular (LRSC) estableció que antes de abril de 2023, todos los ayuntamientos deberán disponer de un censo de las instalaciones y emplazamientos con amianto de su municipio y un calendario para su retirada. Existe además el objetivo de erradicar todo el amianto de la UE teniendo como fecha tope el año 2032 , siendo la primera fecha límite en 2028 para aquellos centros públicos o de uso masivo. La normativa actual establece que la eliminación del amianto se realice cuando cumpla su vida útil, pero no define este concepto. «En caso de no existir documentación al respecto, podemos identificar los años de nuestro material teniendo en cuenta datos de la inscripción de la cubierta o tejado. Si figuran las siglas NT (‘Nueva Tecnología’), significa que no contiene amianto, sino fibras de vidrio», explica David Arias , miembro del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid. En cuanto a formas de detectar este componente, existe una norma técnica de prevención que ayuda a los técnicos a poder inspeccionar un elemento con indicios de composición con amianto, pudiendo así determinar el contenido, riesgo, grado de exposición, etc. Otra manera de identificar el amianto es mediante su color, «lo cual se puede comprobar fácilmente con una simple inspección visual». Noticia Relacionada estandar No Luz verde a la ley que indemnizará los envenenamientos por amianto Nieves Mira El Senado aprueba por unanimidad crear un fondo para resarcir a las víctimas del asbesto y a sus familiares En construcción el amianto fue usado para tubería de desagüe y especialmente para cubiertas de fibrocemento. Para detectar esas cubiertas, la identificación de esas con IA nos permitiría generar un mapa donde se podrían localizar y potenciar medidas para su retirada . «Esta solución tecnológica nos daría una visión por ordenador para detectar automáticamente, a partir de las imágenes aéreas públicas obtenidas, aquellas cubriciones de edificios que tienen amianto, fibrocemento, como acabado de sus cubiertas», afirma Arias. Precisamente la UOC y la empresa DetectA han trabajado en el desarrollo de una solución tecnológica basada en IA y visión por computador para detectar, a partir de imágenes públicas, qué tejados tienen amianto. Tal y como explica Javier Borge , investigador del IN3 de la UOC, «el objetivo era tener una máquina que automáticamente me diga si ve o no el amianto. Para enseñar a la máquina necesitábamos darle ejemplos y ayudarla, dirigirla hacia la respuesta correcta. Después de un año trabajando en el proyecto tenemos resultados prometedores », resalta Borge. En el caso de Cotesa, la compañía tecnológica de Grupo Tecopy, trabaja en la localización y control de cubiertas de amianto mediante teledetección e IA. «Un municipio nos pidió si podíamos censar por teledetección el amianto y supuso un reto para nosotros. Reconozco que un principio era escéptico en poder diferenciarlo, pero hicimos pruebas con distintos datos de entrada y luego diseñamos un algoritmo», explica Aurelio García Rochera , director del Área de AGEO (Análisis Geoespacial y Observación de la Tierra). No obstante, «los resultados obtenidos de forma automática con dicho algoritmo pasan por fases posteriores de control de calidad con fotointérpretes expertos». El algoritmo diseñado por Cotesa para la localización del amianto está basado en inteligencia artificial, desarrollado dentro de un entorno R y Python ABC Desde Cotesa aclaran que logran detectar cubiertas de amianto diferenciando entre cerámico, metálico, blanco, etc., pero para detectar otros elementos de mayor detalle se depende de la calidad de las imágenes, por ello no es fácil llegar a poder detectar amianto, por ejemplo, en las bajantes de los edificios. Identifican distintas cubiertas, las clasifican por temas, y uno es el amianto . «Detectarlo depende de varias cosas. Tenemos buenas imágenes, de muy alta resolución espacial y espectral, y hay que saber tratarlas», resalta García. Las imágenes las consiguen a través de los satélites con los que trabajan, que cuentan con más de tres bandas . «El satélite toma una serie de datos por frecuencias electromagnéticas», aclara el responsable. Es una solución innovadora y permite la localización de este material potencialmente contaminante sin riesgo alguno para los operarios, ya que la tecnología utilizada no requiere su presencia en la zona de evaluación. La empresa es consciente del reto que existe en España en poder contar con un censo de los edificios con amianto. «Nuestra solución es una ayuda, pero no cubre todo. Hay mucha gente que tapa el amianto con pintura o paneles sándwich y el que está oculto no lo vamos a detectar con el satélite», resalta García. Pero gracias a su trabajo «los ayuntamientos tienen un primer censo del amianto en el municipio». Además, se puede seguir pasando el satélite y de esta forma «controlar que se está retirando el amianto en las zonas que se había detectado». Ya están trabajando, por ejemplo, con el Ayuntamiento de Madrid, y el director del Área de AGEO de Cotesa no esconde que son muy ambiciosos en sus objetivos. Están utilizando la IA, la gama del ‘marchine learning’ y la teledetección avanzada . «Nos gustaría detectar otras cosas, como tipos de amianto. Son retos muy de futuro, pero estamos en la vanguardia», puntualiza. La empresa destina un 10% de los beneficios a la innovación. Por ahora logran detectar un 90% de las cubiertas con amianto existentes y a corto plazo, «la idea es llegar al 100%». En cuanto al tema del amianto en las bajantes, para detectarlo «hacen falta imágenes oblicuas y de mayor resolución. Lo suyo sería usar otros sensores. Seguiremos investigando». Retirada del amianto Y una vez detectado el amianto, hay que retirarlo, que es a lo que se dedica, entre otras cosas, la empresa Verticalia. «Lo retiramos con un proceso tedioso porque lo más complicado es la burocracia que hay en medio. Si bien un control más extenso es muy razonable, lo cierto es que la legislación es desmedida», explica Juan Naranjo , socio fundador de la firma. Tampoco ayuda que cada región cuente con una normativa diferente, perjudicando a las empresas de las más exigentes, como es el caso de Madrid. Lo que se retira de las cubiertas es la uralita, compuesto de cemento y amianto, para después colocar teja o panel sándwich. «La retirada de toda la uralita se realiza en sacos específicos y sellados. Montamos una cabina de descontaminación donde los trabajadores, al acabar, se quitan la ropa con la que han trabajado, un traje de un solo uso, y se tira. Se duchan y el agua se filtra por un lugar específico para que no haya resto de fibras que se vayan a los desagües», cuenta Naranjo. El responsable de Verticalia recuerda que el amianto se puede tocar, no pasa nada, pero «no puedes cortarlo con una radial, o romperlo, porque suelta fibras y polvo al ambiente que es peligroso». Entre sus clientes están comunidades de vecinos y empresas que cuentan con polígonos industriales. Dada la normativa existente, el sector irá creciendo y se esperan meses de mucho trabajo. MÁS INFORMACIÓN noticia No Madrid elimina las cubiertas de amianto en 4.000 viviendas Desde el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid recuerdan que ha aumentado la conciencia social en la retirada del amianto y la administración está haciendo un esfuerzo para la misma incluyendo ayudas para retirar estos elementos. «Cada vez son más frecuentes las intervenciones que retiran antiguas cubiertas de uralita por nuevos materiales mucho más eficientes y no lesivos, como paneles sándwich, cubriciones con planchas tipo onduline y aislamiento en bajocubierta, etc.», indica García. En general se están aprovechando estas retiradas de placas de uralita para mejorar energéticamente las cubiertas con las ayudas de los fondos europeos y los programas autonómicos y municipales de ciertas administraciones.