La prensa popular alemana se hace eco de las escandalosas facturas de gas que están llegando a muchos ciudadanos. Ayer mismo, un conserje de Kriftel, en Hesse, mostraba al diario ‘Bild’ una orden de cobro de 18.717,29 euros. Durante el mes de diciembre, el Estado se hará cargo de las facturas de gas de hogares y empresas, medida que forma parte de un paquete de ayudas para lidiar con la inflación y la crisis energética por valor de 200.000 millones de euros , pero los ciudadanos alemanes son conscientes de que después vendrá la madre de todas las cuestas de enero. Los más afortunados se preparan para afrontarla, pero muchos ya la están sintiendo. Casi uno de cada cuatro a incurrido ya, al menos temporalmente, en números rojos en su cuenta bancaria. Uno de cada siete ha tenido que pedir dinero prestado a amigos o familiares. Y casi la mitad, el 47%, no podrá mantener su estilo de vida en 2023. Esto es lo que dice una encuesta representativa realizada por la agencia de crédito Schufa y publicada por ‘Die Welt’. Solo uno de cada cuatro encuestados confiaba en seguir como está en enero. El miedo es particularmente intenso entre las personas de bajos ingresos. Casi dos tercios de las personas con ingresos familiares netos inferiores a 2.000 euros ya han cambiado de hábitos y hace tiempo que la incertidumbre se ha filtrado en los tramos salariales más altos. Incluso con una renta familiar neta de más de 4.000 euros netos, el 29% teme por su nivel de vida y ha comenzado a efectuar cambios de consumo y en sus hábitos. El motivo es que, según la encuesta, solo uno de cada cinco ciudadanos tiene suficientes reservas para amortiguar por completo el aumento del coste de vida. «La gente en Alemania está agotando sus reservas» , dice Ole Schröder, miembro de la junta directiva de Schufa, y agrega que las personas con ingresos más bajos en particular están ya afectadas. «Apenas había reservas en esa franja de población incluso antes de la crisis», dice Schröder. «Entre los hogares con ingresos inferiores a 2.000 euros, el 40% afirma no tener reservas antes de la crisis». La situación es aún más difícil para los hogares que viven de prestaciones por desempleo o ayudas para la vivienda. Los proveedores han aumentado los pagos por adelantado. Solo el 23% ha ajustado voluntariamente la cantidad que paga al mes. A finales de octubre, los afectados por facturas desorbitadas en Lohbrügg, cerca de Hamburgo, se presentaron a las puertas de la empresa E.on. Trabajadores y pensionistas mostraban solicitudes de cobro de entre 800 y 2.000 euros por gastos atrasados, sin haber todavía empezado a encender la calefacción. El abogado Stephan Pütz se ofreció para presentar una demanda colectiva y solo en la primera semana recogió 500 casos. E.on justifica las subidas por los precios internacionales del gas. Fue una de las primeras localidades en reaccionar, pero no es un caso aislado. Según el informe de Schufa, el 28% de los alemanes tiene problemas para pagar sus facturas y superan las fechas límite. Los defensores de los consumidores observan esto con gran preocupación y advierten a los ciudadanos: «No financien gastos corrientes vía línea de descubierto. Tememos que más personas se endeudarán como resultado de la crisis de los precios de la energía «, explica Ramona Pop, directora de la Asociación Federal de Organizaciones de Consumidores. «No puede ser que la gente financie su sustento actual a través de la cuenta corriente, las consecuencias serían devastadoras». La oposición apunta al Gobierno como responsable. «El Gobierno federal está haciendo una contribución masiva a la incertidumbre de los consumidores con sus disputas en curso y prolongadas«, critica Steffen Bilger, vicepresidente del grupo parlamentario de la CDU en el Bundestag, para quien la resistencia a prolongar la vida de los tres últimos reactores nucleares en activo, que finalmente estarán en funcionamiento hasta el 15 de abril, es la causa de que también los precios de la electricidad sigan por las nubes. MÁS INFORMACIÓN Alemania pagará la calefacción de sus ciudadanos en diciembre Rusia corta el gas a Alemania por el plan de limitar el precio de la UE En cuanto a los precios de la gasolina, acusa al ministro de Economía, Robert Habeck (Verdes), de haber desperdiciado todo el verano con su impuesto a la gasolina y con él un plan para aumentar la carga sobre las personas. «Todavía no está claro cuándo entrarán en vigor exactamente los frenos de precios del gas y la electricidad», se queja Bilger. Wolfgang Schedl, director gerente de la Asociación del Comercio de Préstamos de Empeño en Alemania, confirma que «estamos notando un repunte notable en los negocios, está llegando más gente a las casas de empeño y calculamos que la demanda podría seguir creciendo a medida que avanza la crisis. En el pasado, la gente le traía principalmente oro y plata. Ahora estamos notando que los clientes vienen cada vez más con otros artículos, como ordenadores, lentes de cámara caras, incluso pieles», explica Zwi Katz, que dirige una casa de empeño en Berlín. «Yo no hago preguntas, pero la mayoría comparte abiertamente que tiene que usar el préstamo para pagar sus altas facturas de electricidad y gas».