Ya se acerca el fin de 2022 para Venezuela. Otro año triste para la inmensa mayoría de venezolanos, menos para la cúpula que se aferra al poder sin visos de quererlo soltar. La tragedia continúa sin solución y estalla en la cara todos los días desde las necesidades mínimas como el agua, hasta las de mayor envergadura como los servicios de salud. El régimen ya cumple dos décadas en el gobierno que semeja más una monarquía que una república porque manda Nicolás Maduro y también su hijo Nicolás Maduro Guerra o Nicolasito.