El año que hoy termina, muy probablemente será recordado como un año muy difícil para el mundo entero. Un año que inició con la supuesta “operación militar especial” de Rusia sobre Ucrania, que según Putin sería una maniobra quirúrgica, rápida y limpia, que terminó convirtiéndose en una brutal y prolongada agresión bélica. Conflicto cuyos coletazos hemos sentido todos los habitantes del planeta. Ha sido muy alto el precio en términos económicos de esta guerra.
El nerviosismo y temores que esta guerra provocó en los mercados mundiales de alimentos y combustibles pasaron una costosa factura a la mayor parte del mundo. El artificial impulso de políticas fiscales y monetarias expansivas alrededor del mundo en 2020 y 2021, especialmente por parte de los países desarrollados, terminó pasando su factura en 2022 en forma de una fuerte espiral inflacionaria. A pesar que tal presión inflacionaria empieza a ceder alrededor del globo, lo hace a un importante costo en términos de actividad económica y empleo. Efectos que sentirán de manera plena en 2023 pero que, a ciencia cierta, serán producto de lo que sucedió en 2022.
En la arena política y desde una perspectiva regional, el 2022 será recordado por el fuerte avance del autoritarismo en la región. O bien, por el debilitamiento de la democracia en América Latina: persecución política, como la ocurrida hace unos días contra el Gobernador de Santa Cruz, Bolivia o la que sufre la oposición en Cuba, Nicaragua y Venezuela; ataques a la libertad de prensa desde México hasta Argentina; radicalismos y populismos de derecha e izquierda por doquier; polarización y violencia política a la orden del día; corrupción y nepotismo, a más no poder.
Fenómenos que, con diferentes grados de intensidad, se repiten alrededor del globo. No sorprende, pues, que ante este tipo de problemas económicos y políticos, millones de personas sigan apostando por huir de sus países o arriesgándose a apostar por movimientos políticos radicales que no conducen a nada. Todo indica que 2022 será recordado como un año de transición, hacemos votos para que el 2023 sea un mejor año para todos, aunque sabemos bien que en materia política, económica y de futurología cualquier cosa puede suceder.
