Año nuevo: una oportunidad para reflexionar y hacernos más humanos

Decía el filósofo africano San Agustín de Hipona, hijo de Santa Mónica y discípulo de San Ambrosio de Milán, que sabía que era el tiempo siempre que no se lo preguntasen. Esta paradójica reflexión no ha impedido que el ser humano vaya comprendiendo con dificultad algunos rasgos del tiempo humano. Estas enseñanzas han perdurado a pesar de que vivimos en un tiempo acelerado, de disrupción permanente, donde algunos hasta sostienen que hay que romper cosas para saber que nos movemos rápido —como lo dice Mark Zuckerberg, el cuestionado CEO de Meta.

Cuando hablamos de tiempo humano, debemos reconocer que este está marcado por las preocupaciones, nuestra temporalidad está marcada por las vicisitudes de la vida. Todavía nos vemos vinculados a la naturaleza, a los ciclos de la vida y la ineluctabilidad de la muerte. Vislumbramos estas pequeñas etapas y celebramos los ritos que le dan sentido al paso del tiempo y significado a nuestra existencia. El tiempo es la dimensión en la que se efectúa el crecimiento de nuestro ser aun cuando su sentido final solo sea visible al final de nuestras vidas. El eterno presentimos que desdeña lo viejo y la experiencia es una anomalía de nuestro tiempo.

Paul Ricoeur sostuvo que el tiempo se convierte en humano cuando logra articularse en una narrativa que le da sentido a la existencia.

En su complejo desarrollo filosófico, Paul Ricoeur sostuvo que el tiempo se convierte en humano cuando logra articularse en una narrativa que le da sentido a la existencia, no solo nuestra, sino de la humanidad. Para comprobar la importancia de la idea del pensador francés, invito al lector a que ocupe una tarde en pensar su vida: cuáles fueron sus primeras impresiones, cómo formó sus ideas, qué experiencias moldearon su sensibilidad básica. Tal vez por momentos sea una experiencia poco agradable, pero también logre experimentar la liberación que trae consigo la reflexión. Quizás de paso se acepte que sabemos menos de nosotros mismos de lo que estamos dispuestos a admitir. Parte del asunto es que la verdad solo se despliega con el tiempo y en nuestro tiempo siempre requiere el viaje hacia el centro de nosotros mismos, en donde reconocemos nuestra humanidad, lo que nos vincula con los otros.

Con cada año nuevo que celebramos, las esperanzas se renuevan. Por lo general, retomamos los proyectos que se han quedado abandonados; este es el año en que nos graduamos, en que dejamos de fumar, en el que iniciamos el nuevo negocio. A veces sentimos cierta impaciencia porque el nuevo esfuerzo comience. Desde luego, sabemos que vienen tiempos un tanto duros porque hay que cubrir los gastos del nuevo ciclo escolar; muchos pensamos en cómo podemos mejorar un mundo que se tambalea al borde del precipicio. No hay preocupación pequeña en el mundo de las personas buenas.

Así, creo que los años que hemos vivido nos acercan cada vez más a defender lo que en sí tiene de valiosa la vida. Estos años han sido vertiginosos. Por ejemplo, los cambios tecnológicos han cambiado la fisonomía del mundo de una manera tan acelerada que no podemos ni apreciar el presente, esa efimeridad en la que se siente el roce de la vida. 

Pero siempre hay que actuar con meditación, con reflexión. Nuestro ser solo se va haciendo claro cuando viajamos reflexivamente a través de nuestra propia vida la cual siempre es vivida con nuestros semejantes. No debemos vivir un presente que apenas comprendemos y quedarnos cruzados de brazos. La vida que debe ser vivida es la que debe ser examinada, decía Sócrates, quien sigue enseñándonos tantas cosas a través de los siglos.

En mi corazón no queda más que desearles a ustedes lo más valioso: paz, tranquilidad, armonía, salud, una vida digna y tantas experiencias gratas como puedan tener. Espero que la solidaridad y el sentido de comunidad prevalezcan sobre esa fragmentación que ha pesado tanto en los últimos tiempos. Ante todo, quisiera mandar un abrazo profundo de esperanza a todos los que sufren de manera injusta, a los que han sido víctimas de la ignominia. Deseo que este año, la justicia y la bondad humana muestran más su rostro radiante sobre la faz de la tierra.  







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Jorge Mario Rodríguez

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Author: Maria Suarez