Antonio Ledezma: Diálogos, sanciones y dinero

En Venezuela padecemos de una tragedia en todos los ordenes. Apelando a los dichos populares pudiéramos exclamar que, “no hay hueso sano”. La tierra de gracia que proclamaron nuestros conquistadores, corre a la deriva para terminar como una tierra devastada, en donde se sabe que hay mucho petróleo, pero no hay gasolina. Esa sola mención permite tener una idea de como es de compleja la calamidad que nos coloca de campeones en el ranking mundial como el país con alta inflación, con salarios paupérrimos y deterioro progresivo de servicios públicos. Un país con la mas alta capacidad instalada de megavatios de América Latina, pero con los apagones cada día mas frecuentes. Un país que llegó tener el subterráneo envidiado ¡hasta por los franceses! y ahora los vagones del metro de Caracas son chatarras rodantes. Ese país de maravilla lo transformaron los capos del chavomadurismo en la obra mejor acabada del rey Midas converso que, fantasiosamente, uno puede imaginarse.

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Author: Pablo Perez