La reforma de las pensiones es uno de los principales desafíos que tiene España, no solo porque el Gobierno haya comprometido los cambios con Bruselas, también porque el sistema abre las puertas en enero a los primeros cotizantes de la generación del ‘baby boom’, un reto para un sistema ahogado por el gasto, el déficit y la deuda y que cada mes del año debe desembolsar 11.000 millones para pagar a los mayores. Por todos estos motivos, pero sobre todo porque el reto de los cambios se ha puestos encima de la mesa de la Comisión a cambio de recibir fondos, el Ejecutivo debe convencer a los técnicos de Bruselas que cumple con su palabra y presenta una reforma que asegure la sostenibilidad de sistema que hoy paga más de diez millones de nónimas. Y, de momento, el ministro de Seguridad Social no convence . La Comisión dio el visto bueno a la primera pata de la reforma porque los cambios llegaron con el sello del Parlamento y del diálogo social, aunque algunas de las medidas, como ligar las pensiones al IPC, no se compartan. Pero ha sido el mecanismo de equidad intergeneracional, que sustituirá al factor de sostenibilidad, el que más rechazo ha provocado. A los funcionarios europeos no les gusta que el mecanismo con el que Escrivá quiere asegurar la sostenibilidad de las pensiones sea semiautomático y han reclamado ajustes automáticos para las pensiones al ministro. Esto podría ser solo un reproche técnico, pero lo que le están diciendo a Escrivá desde la Comisión es que quieren garantías claras sobre cómo se asegura esa sostenibilidad de las pensiones y que precise cuáles son las reglas y evite, por tanto, diferir las soluciones al aumento del gasto a sucesivos gobiernos. Así se lo comunicaron el pasado septiembre al propio Escrivá los ‘hombres de negro’. El segundo avisó llegó hace unos días. En una respuesta parlamentaria a la eurodiputada de Ciudadanos Eva Poptcheva, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, avisaba a nuestro país de que reducirá los fondos europeos asignados si no da cumplimiento a lo pactado en el plan de recuperación. MÁS INFORMACIÓN Díaz, contra la reforma de Escrivá: «Supone un recorte de derechos» Ahora el titular de la Seguridad Social deberá persuadir a Europa con una reforma que carga las tintas en la subida de cotizaciones y que, por el momento, no tiene el apoyo ni del diálogo social ni de los aliados del Gobierno. Y la cuenta atrás para presentar las modificaciones han comenzado. La norma deberá estar lista antes de que acabe el año y presenarse en los primeros meses de 2023.