¿Otra crisis USAC?
FERNANDO ROBLES ARZÚ
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En 1676, Antigua Guatemala se inicia la gestión y formación de la Facultad de Medicina, y la cátedra inicial por los médicos españoles Nicolás de Souza y Miguel Fernández Lozano (1703) y el 30 de junio de 1717, egresa el primer médico señor Vicente Ferrer González; de aquí para adelante hemos dado nuestro aporte en ciencia, estudio y trabajo a la salud de todos los habitantes del país y en otros alrededor del mundo. Cómo médicos externos, internos, residentes, jefes de salas, directores, gerentes y otros, los médicos acá formados, hemos realizado nuestro mejor esfuerzo salvando vidas humanas, a pesar de las condiciones y recursos existentes, pero con la crisis institucional de la USAC, nuestra facultad de medicina tendrá problemas en la acreditación de estudiantes para el ejercicio profesional del 2023. Existen otros tres centros privados de estudios de ciencias médicas en el país, ¿Será suficiente el personal sanitario “privado” (y acreditado) para la atención de nuestros hospitales tradicionalmente llamados “hospitales escuela”? ¿Habrá ya alguna estrategia para abordar los tres grandes centros hospitalarios: IGSS, Roosevelt y Hospital general San Juan de Dios? ¿Querrán los estudiantes privados, aceptar los “salarios” del Estado, (después de pagar altas cuotas de estudios por tantos años)? Tienen la palabra: asociaciones de estudiantes, colegios profesionales, la procuraduría de los DDHH.
Liberen al periodista Jose Rubén Zamora
JUAN JOSÉ SILVA MEJÍA
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¿Tanta es la saña que no le dieron, al menos, arresto domiciliario? ¿No tomaron en cuenta que él no es ningún delincuente sino que un destacado periodista, con reconocimientos y premios a nivel nacional e internacional? ¿No razonan que es un adulto mayor y que mantenerlo enclaustrado en una oscura bartolina, injustamente, le puede afectar su salud y hasta peligrar su vida?
Se percibe que retardan maliciosamente el proceso para prolongarle la tortura. ¡Qué maldad! ¿Quién les va a creer ese juicio, inconsistente, según abogados, después de haber visto las fantasías que le inventaron a los fiscales y jueces más decentes del país? ¡Liberen también a las fiscales anticorrupción presas! Guatemala se hunde en el fango de la crueldad, la ignominia y la estulticia por los que hoy desgobiernan. La sociedad necesita construir valores supremos como el amor, la justicia, la equidad, la libertad, la democracia, y no odios, rencores ni venganzas políticas. La ley no debe convertirse en instrumento perverso, de vindicta.
Si con reprimir al periodista Zamora pretenden acallar a elPeriódico, hay malas noticias, señores: ¿Sigue circulando con muy bien documentadas realidades! Porque ese es su deber profesional. Su equipo de investigación es uno de los mejores del mundo. Sus informaciones van acompañadas de datos, fechas, cifras, nombres, antecedentes, fotos. Como ciencia, no ficción. Por eso, muchos ciudadanos comentan en broma que si el Ministerio Público no es capaz de detectar tanta corrupción, debería pedirle información a elPeriódico. Estamos seguros que por más juicios espurios y venganzas, no lograrán doblegar el espíritu de Jose Rubén Zamora. Él es un patriota. Hay seres predestinados que nacen con aureolas libertarias. ¿Sabían?: Los pájaros enjaulados siguen cantando, a pesar de todo. Aman la libertad pero no pueden renunciar a su naturaleza y destino.
Imparables hacia el abismo
GUSTAVO ADOLFO CHACÓN FIGUEROA
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El deterioro que ha sufrido la institucionalidad con la estrategia diseñada por los cerebros que tras bambalinas manipulan a las caras visibles de la corrupción y la impunidad, hace que Guatemala se aproxime cada vez más al abismo por donde rodará finalmente el remedo de democracia que actualmente tenemos.
La independencia de los organismos que garantizan la limitación del poder, no es ni siquiera un pálido reflejo de gobernanza. El deber del Estado de garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona, es letra muerta encerrada en el Artículo 2 del capítulo único, del Título 1 de la Constitución Política.
Desde la época colonial, el poder lo ha ejercido el sector económico sostenido por la fuerza de los militares. Un privilegio que únicamente sufrió cierta merma durante los diez años de la llamada Primavera Democrática, parpadeo que fue pronto “corregido” con la contrarrevolución organizada y auspiciada por la Central de Inteligencia, como lo relatan Stephen Schlesinger y Stephen Kinzer en La Fruta Amarga.
Los intentos que se han hecho para dar cumplimiento al artículo de la Constitución mencionado anteriormente, han sido reprimidos por diferentes medios dependiendo de las circunstancias del momento. Durante los años setenta y ochenta, en lo álgido del conflicto armado, los cuerpos represivos del estado cortaron de tajo cualquier disidencia utilizando las desapariciones forzadas, como está documentado en el Archivo y en el Diario Militar. Fueron métodos rudos alejados del procesamiento debido al que tenían derecho las personas señaladas de atentar contra el orden establecido.
Con la firma de los acuerdos de paz, que no ha sido ni firme ni duradera, se tuvo un hálito de esperanza de corregir el rumbo para que por fin alcanzáramos el tan deseado estado de derecho, que permitiera el establecimiento de una sociedad justa y solidaria. Sin embargo, paulatinamente esa esperanza se fue diluyendo hasta llegar a la situación actual donde la corrupción y la impunidad están a la orden del día, obligando a jueces y fiscales probos a abandonar el país ante las amenazas de las fuerzas oscuras que parecen haber despertado de su sueño temporal. Otro de los bastiones que sostiene a la Democracia, la prensa independiente, también es perseguida por la misma banda de forajidos obligando a cerrar la edición impresa del diario La Hora en primera instancia y luego la edición impresa de elPeriódico a partir del 1 de diciembre. Todo ante la indiferencia de la mayoría de guatemaltecos preocupados unos por su sobrevivencia diaria y otros por la presión del consumismo irresponsable.
Pareciera que no hay salida de este agujero putrefacto en el que se encuentra la República, pero, lo mismo se decía en el 44 del siglo pasado y trescientas once firmas de ciudadanos honorables fueron capaces de hacer que renunciara el sátrapa de los 14 años; es decir, no hay que dar por perdida la partida sin enfrentarla, aun conociendo la fortaleza del monstruo contra el que hay que luchar. Esta batalla no será de ideologías, sino que estarán en juego la honestidad, la decencia y la meritocracia contra el cinismo, la desvergüenza, la vulgaridad, el abuso y el oportunismo rampón.
Ya el Ingeniero Lionel Toriello ha estado machacando acerca de la necesidad de formar un gran frente que logre enfrentar al monstruo de las mil cabezas. Leamos su propuesta y cualquiera otra que surja con los mismos fines, y busquemos consensos y a las personas honorables, que las hay en abundancia, alrededor de las cuales se erija el proyecto político que derrote a las fuerzas del mal.