De León Carpio, Árbenz y los generales por la paz

No a la Corte Suprema Ilegal

Fernando González Davison

Tuit

El presidente Ramiro de León ganó prestigio al tomar posesión de su cargo tras la caída de Jorge Serrano porque aceleró el proceso de paz con el apoyo de los generales democráticos que vencieron en la pugna a los que apoyaron el Serranazo en mayo de 1993. Los democráticos lograron ascender a la cúpula castrense con Ramiro y pavimentaron dicho proceso y estuvieron de acuerdo en repatriar los restos del ex presidente Jacobo Árbenz como parte del proceso, a sugerencia de una comisión del Consejo Universitario de la USAC. 

A este respecto traigo a relación una anécdota personal: me llamó  por teléfono del general Roberto Enrique Mata Gálvez tras que asumí como embajador en Japón y él en Taiwán: me dijo que mi libro “Oscura transparencia, la caída de Árbenz” había servido para aglutinar a varios generales para aprobar la repatriación del “Soldado del Pueblo” a su tierra, cosa que me alegró pues la literatura a veces puede servir para transformar la mente, pues si bien justificaban su accionar por la Guerra Fría entre el capitalismo y comunismo,eso ya no tenía sentido luego de la disolución de la URSS, y había que ponerle fin a la lucha fratricida como hizo El Salvador. (La canciller Mahritza Ruiz de Vielman me contó que algunos generales se opusieron a mi nombramiento de embajador por mi pasado contestatario en la universidad), pero los convenció de lo contrario, no sé si por mi libro). 

Una semana antes de la repatriación de los restos de Árbenz en 1995 se produjo una masacre más, esta vez de Xamán en Chisec, quizás por oficiales opuestos al proceso, y se temió un golpe de Estado contra de León, pero su ministro de Defensa Enríquez lo descartó en rueda de prensa al zanjar la situación, imagino que a cambio de incorporar una amnistía para las partes en dichos acuerdos. 

Arribaron los restos del ex presidente Árbenz a La Aurora y la apoteosis generó una  catarsis nacional que impulsó acelerar la paz en el país, pues el espíritu Árbenz lo convirtió en un mito y alma nacional. Álvaro Arzú al asumir la presidencia en enero de 1996 logró avanzar en el proceso y concluyó con la URNG a fines de año el largo proceso de negociaciones con la participación de las Naciones Unidas, en calidad de moderador, y el respaldo de los países amigos. De esa cuenta se firmaron el 29 de diciembre los Acuerdos de Paz con una serie de compromisos. 

La comisión para el Esclarecimiento Histórico admiró el esfuerzo y valor de quienes contribuyeron al logro de dicha firma. Muchos participaron en la negociación desde 1987: Vinicio Cerezo sufrió dos serios intentos de golpe castrense conjurados por la astucia del general Alejandro Gramajo. Los generales “duros” le iban a dar un golpe a Serrano para evitar tales negociaciones, pero Serrano se les anticipó y se dio un autogolpe, sellado por el fracaso, mientras de León al sustituirlo continuó el proceso con el apoyo de los generales democráticos en diálogo con la URNG, contando con el apoyo de la Comisión Nacional de Reconciliación, la Asamblea de la Sociedad Civil, la Iglesia Católica y otros grupos y la ONU.

Ahora al final este año horribilis se patentiza que hay que cumplir con los compromisos pendientes suscritos en aquellos acuerdos para sacar a los impresentables y corruptos del control del Estado, pues son un cáncer oprobioso cuyo saqueo ha impregnado todas las instituciones, mientras el sistema persigue a periodistas, jueces y fiscales dignos que los han investigado. Está pendiente impulsar una nueva sociedad libre de las sanguijuelas que nos han robado el presente. 

De nuevo ahora la Iglesia Católica, la Comunidad Internacional, la ONU, la sociedad civil cuestiona a los “los mismos” desvergonzados y mafiosos por el estado actual de cosas y que se presentan como lobos con piel de oveja. Quizás hay algunos generales democráticos del lado correcto de la historia y se unan al empeño para crear una nueva Guatemala como la que Árbenz deseó y el pueblo anhela para todos. ¡Feliz año nuevo sin claudicar!







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Fernando Gonzalez Davison

Fernando González Davison

FGD, guatemalteco (1948), abogado, con estudios de desarrollo económico en las universidades de París y de Ginebra. Fue profesor invitado de las universidades de Estocolmo, Tulane y Georgetown. Embajador en Japón, Singapur y países sudamericanos. Ganador del Premio Guatemalteco de Novela (1987) y Monteforte Toledo de Novela (2000). Entre sus mejores novelas históricas están Oscura Transparencia, la caída de Árbenz, La montaña infinita y Los peores días, editada por Alfaguara.

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Author: Maria Suarez