Antes de acabar el Mundial de Qatar trascendió la noticia sobre la condena a muerte de un conocido futbolista iraní. El régimen de Irán lo mandó nada menos que a la horca por apoyar las protestas en favor de los derechos de las mujeres. Es el tercer ajusticiado por el mismo motivo de parte de la tiranía iraní, que tiene meses ya reprimiendo a la población que se rebeló después de que la Policía detuviera y asesinara a una joven por llevar mal colocado el hiyab. Pero esta vez a Occidente no le “matter”, ya que nadie se ha arrodillado en ningún campo de fútbol, mucho menos en los de Qatar, ni siquiera por solidaridad gremial futbolística. ¿Por qué líderes políticos, Organizaciones No Gubernamentales o instituciones académicas, políticas y religiosas, que protestaron activamente por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos bajo la campaña del Black Lives Matter, ahora no dicen nada frente los crímenes cometidos por el régimen iraní?