La desaparición en la práctica del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) –especialmente, de la Encuesta de Hogares por Muestreo (EHM), que constituía una fuente fundamental e inagotable de información acerca de los indicadores socioeconómicos claves del país- obligó a las instituciones académicas y organismos privados a cubrir ese vacío y, por lo tanto, a emprender investigaciones que permitieran fotografiar los distintos procesos y problemas que conforman la realidad nacional.