No ha sido fruto de la casualidad. La designación de La Coruña como sede la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia) supone el colofón, un visible reconocimiento, a la apuesta de Galicia por convertirse en uno de los más destacados centros españoles de innovación. Desde la Agencia Gallega de Innovación (Consejería de Economía, Industria e Innovación) destacan la importancia en este recorrido de la Estrategia de Espacialización Inteligente (RIS3) . Una hoja de ruta de desarrollo hasta 2027, que supone una movilización extraordinaria de fondos (casi 5.000 millones de euros de inversión público-privada). «Uno de los objetivos en los que trabaja la Administración autonómica (destacan desde la institución) es buscar el incremento del número y diversidad de pymes y micropymes innovadoras y que el talento tecnológico fructifique en nuevos proyectos empresariales, con 40 millones de euros del presupuesto para el próximo año». En las cuentas previstas para 2023 también destacan acciones como el apoyo al Polo Aeroespacial de Galicia, el Polo de Tecnologías Cuánticas, y el sector biotecnológico, sin descuidar el impulso en la innovación en los sectores tradicionales y la atracción hacia Galicia del mejor talento investigador. Noticia Relacionada El mayor inversor del mundo augura recesión y problemas con las primas de riesgo si el BCE insiste en llevar la inflación al 2% Bruno Pérez BlackRock advierte de que «el impacto total de la crisis energética aún no se ha hecho notar» en Europa y prevé que el shock se prolongue en el tiempo Pulso innovador En el caso de la biotecnología (Galicia es la segunda región de España en empresas de ‘biotech’), Mestrelab Research es un claro ejemplo de lo logrado en este sentido: una empresa de software (‘spin off’ de la Universidad de Santiago de Compostela, creada en 2004), cuyo trabajo permite identificar sustancias y medir su pureza y concentración a partir de la interpretación de datos de laboratorio. Ha asentado un liderazgo internacional gracias a una facturación que procede en un 95% del extranjero, de empresas como Pfizer, BioNtech, Moderna, AstraZeneca, etc. Su aportación contribuyó, por ejemplo, al desarrollo de la vacuna de la Covid-19 en tiempo récord, y en casos como los de la detección de estupefacientes en puestos fronterizos o, en la industria cosmética, a certificar que una crema, loción o colonia tienen las composiciones que se corresponden con lo que se anuncia. La NASA , o el Centro de Investigaciones Oncológicas también se encuentran en el portfolio de clientes de una joven compañía que, además, cuenta con dos fondos de inversión para apoyar a startups del sector, como Semola Tech Ventures y Bio&Tech Smart Capital. Como destaca Santiago Domínguez , CEO de Mestrelab Research: «Galicia tiene, a día de hoy, todas las papeletas para convertirse en el nuevo ‘Silicon Valley’ de la industria biotecnológica, no solo por la cantidad creciente de empresas, sino por un gran interés de la sociedad en invertir en este tipo de empresas. Y como gallego (aunque residente en Reino Unido desde hace más de 25 años) no me extraña en absoluto la adjudicación la sede de la Agencia de IA». Otro caso es el de Imatia Innovation , fundada en 2005 como una de las primeras ‘spin-off’ de la Universidad de Vigo, con 250 empleados y negocios en los cinco continentes. Está especializada en la automatización de procesos digitales, aplicados fundamentalmente a la moda, industria, logística y ciudades inteligentes. Zara.com, Inditex, o Finsa son sus mayores clientes a nivel mundial y colaboran con muchas ‘midcap’ (capitalización media), pymes y startups. ‘Fabricación inteligente’ o soluciones para ‘smart cities’ son otras de las soluciones de esta empresa que ha participado en el desarrollo de la plataforma Vigo Ciudad Inteligente, reconocida por la consultora IDC como una de las mejores de toda Europa y Asia en la categoría Smart City. Tiempo para recoger los frutos del trabajo realizado, como señala su CEO, Fernando Vázquez : «Llevamos mucho tiempo invirtiendo esfuerzo y dinero en generar conocimiento (I+D) y ahora llegó el momento de usarlo para generar negocio y riqueza (innovación) . Pero esto hay que hacerlo de manera responsable y con una administración pública capaz de seguir el ritmo regulatorio». Lucía Castro , directora gerente del ‘hub’ (DIH DATAlife), comenta, por su parte, su aportación: «Surgió en 2019 para acelerar la transformación digital de los sectores relacionados con las ciencias de la vida. Gracias a la variedad de sus socios (clústeres, universidades, centros tecnológicos y empresas), articula un ecosistema de innovación que permite la introducción de tecnologías disruptivas como la IA o el Internet de las cosas». Un ‘work in progress’ con ejemplos como el desarrollo de nueve proyectos para la búsqueda de soluciones ante la crisis de la COVID-19, financiados por la Agencia Gallega de Innovación. MÁS INFORMACIÓN La revolución de los envases España se conecta a los centros neurálgicos de la energía limpia Estos ejemplos son solo una parte de la amplia representación es este ámbito, en el que a las ayudas públicas se suman las del ámbito privado. Así sucede con Abanca Innova , que ha firmado un acuerdo de colaboración con Startup Galicia para colaborar en el impulso del ecosistema gallego de startups. Todo suma para consolidar esta estratégica aportación a la sociedad.