Con la historia adherida.
Este año cierra como pocos, tan lleno de ausencias, cargado de oscuridad, con vicisitudes acumuladas, con mucho grito ahogado en la garganta, las ideas en desorden, no hay tiempo para pensar, son tiempos de agresión. No hay espacio a la virtud política, la gubernatura impuesta es un total desatino. Vuelven tiempos de los denarios, quizá nunca se han ido. El nacimiento de Jesucristo continúa mancillado, sus mejores hijos son perseguidos. El poder destila saña. El pesebre fue quemado durante un desalojo, el buey y la mula mueren de sed, el agua irriga fundos de exportación. Son tiempos de injusticia, como con Herodes. Los poderes brindan por la estulticia de sus lacayos. No hay río en donde beban los peces. El niño del tambor va de migrante al norte. Tiempos de pesadumbre.
Así. Pretender otro curso a esta historia, tejer una sociedad humana, luchar contra los males añejos. Hacer luz con la pluma. Es tarea de escogidos. Personajes que la historia humana designó para velar por la paz, el equilibrio y la vida digna. Seres de carne y hueso que no rehuyeron a la tarea. Al contrario, la magnifican con sus hechos. Algunos, hicieron de la letra un andamio para construir futuro. Reclamar justicia y denunciar lo injusto.
Hacen luz sobre los negros recovecos del poder. Rechazan la avaricia. Creadora de guetos infrahumanos. Iracundos con el despojo que causa llanto a la viuda y arrebata la sonrisa al niño. Son seres capaces de construir sonrisas con su pluma. Construyen historias felices para los niños. Hacen del sarcasmo una herramienta de reflexión social. Intolerantes con la corruptela y el engaño. De aquellos personajes, no todos aceptan la tarea. Hay quienes la consideran una cruz, la abandonan y se arrastran al palco de los poderes.
Gustan vestir de hienas o de traicioneras víboras. Pronto integran las nomenclaturas de gobierno. Denuncian a sus colegas. Se unen a la horda. Lamen la bota. Sin embargo, en este tiempo de adviento y proximidad de la epifanía, dedico mi pensamiento a los justos, a los constructores de historia. Por ello y sin la menor duda, esta columna, del veintitrés de diciembre del año dos mil veintidós. Lleva en mi pensamiento y letra a José Rubén Zamora. Egregio constructor de palabras, hilvanadas en los afanes de la justicia.
Son tiempos agrios, en donde “defensores contra la tortura” se solazan torturando mujeres, que hipócritamente llaman colegas, fiscales que con grado de sargento asimilado en la fiscalía de guerra, piden captura sobre sus colegas hombres y mujeres. En estos días de odio. Mi abrazo a José Rubén, Samari Gómez Díaz, Virginia Laparra, Thelma Aldana y operadores de justicia en el exilio.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Helmer Velázquez
Abogado y Notario
Miembro del Secretariado de AEU en los años ´70
Asesor laboral y Director de Organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales (Coordinación de ONG y Cooperativas -CONGCOOP- Mesa de ONG de América Latina, FORUS, Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra)
Estudioso del desarrollo rural y los movimientos sociales del campo. Abogado asesor de organizaciones campesinas y sociales. Aspirante a político dentro del movimiento democratico.