Si actualmente les preguntáramos a los venezolanos que vivieron entre los años 1963 y 1968 (periodo en el cual Raúl Leoni fue presidente), cómo percibieron a Venezuela en esa época de sus vidas, muchos la calificarían de tranquila, estable y económicamente buena. Otros la han calificado como “los años grises” (Manuel Caballero) o un gobierno “incoloro, inodoro e insípido” (Luis Herrera Campins). Pero la realidad es otra y la historiografía tiene una deuda pendiente con ese venezolano ejemplar.