Estamos cerrando el año 2022 con un estado de ánimo zigzagueante, tipo montaña rusa, bombardeados fuertemente por la propaganda de la mentira que constituyen los epifenómenos que se han ido uno a uno estrellando contra la pared de la terca realidad de los hechos incontrovertidos. Nos referimos a la cháchara insulsa de que Venezuela es otra, de que Venezuela se arregló y la gente se está devolviendo.