La Generación Del Veinte: “Vuestros jueces a millares que la justicia vendieron”

La generación actual de estudiantes universitarios, tanto de las universidades privadas como de la pública, tienen ante sí, un problema crucial que afectará, sin duda, sus vidas.

Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Tuit

Existió una joven generación de ciudadanos guatemaltecos que enrumbaron al país, por la senda de la modernización, cuando en Guatemala solo se respiraba el aire fétido de la dictadura. La mayoría de ellos, había nacido alrededor del año de 1900, unos antes y otros después. Ha sido el recordado doctor Epaminondas Quintana, quien en su libro (1971) “La Generación del Veinte” nos aporta muchísimas informaciones sobre lo realizado por aquella pléyade de muchachas y muchachos talentosos. 

El Dr. Quintana, apodado “Pumúm”, hace un recuento de quienes eran, de dónde venían, en que institutos y colegios estudiaron, sus iniciales muestras de rebeldía, su dispersión hacia la universidad. Luego pasa a relatarnos como los universitarios perdieron el miedo y su integración al movimiento unionista, que derrocó al tirano, Manuel José Estrada Cabrera (1898-1920). Además de las diversas misiones internacionales y diplomáticas desarrolladas por ellos tanto en Centroamérica, México y el Uruguay. 

Hace un recuento de las actuaciones históricas de sus miembros, como la fundación de la Asociación de Estudiantes Universitarios –AEU- en 1920, la participación en el Congreso Panamericano de Estudiantes Universitarios de 1921, la fundación de la Revista científica Studium y otras como Electra, Cultura, Tiempos Nuevos y Vida. Ellos son los responsables de resucitar a la Huelga de Dolores, con su espíritu combativo y de denuncia social, llevándola a las calles y avenidas de la pequeña ciudad. 

Son los creadores del canto de guerra estudiantil “La Chalana” y de la Universidad Popular, en 1922. Muchos de las estrofas de La Chalana son de antología, como aquel de “Vuestros jueces a millares, que la justicia vendieron”. No pocos de ellos, al terminar sus estudios universitarios partieron para Europa para realizar estudios complementarios o de postgrado. Su legado al país es incuestionable en materia de la salud pública, la pediatría, el derecho, la economía, la antropología, las ciencias sociales, la arquitectura, la literatura, la psicología,  y el periodismo. 

La generación actual de estudiantes universitarios, tanto de las universidades privadas como de la pública, tienen ante sí, un problema crucial que afectará, sin duda, sus vidas. Es un problema que la ciudadanía guatemalteca tiene que resolver, en su conjunto y se trata del caso que atañe al Organismo Judicial, en una sociedad democrática. 

Como casos emblemáticos, podemos señalar  varios, en los que la justicia ha brillado por su ausencia.  Recordemos cómo se inició este pronunciado retroceso antidemocrático. La cooptación de los tres organismos del Estado, comenzó con el golpe de estado técnico que el actual Congreso de la República inició al no elegir a los jueces de la Corte Suprema de Justicia y de las cortes de apelaciones, para el periodo constitucional. Ya se demoraron tres años. Hace apenas, unos días dicha corte se auto concedió un aumento salarial, que alcanza cifras estratosféricas para quienes supuestamente son servidores públicos y que impacta no solo su salario mensual sino en todas las prestaciones de las que gozan, entre ellas, la indemnización, no solo por el primer periodo para el cual fueron electos, sino también el segundo periodo que ha sido de facto. 

A contramano, los jueces y operadores de justicia, honorables y honestos han tenido que renunciar de sus cargos y exiliarse por la persecución desatada en su contra, por ejercer su trabajo de impartir justicia y apegada a derecho. Como sería de grave esta situación que el propio gobierno de los Estados Unidos de América les ha proporcionado asilo y protección. 

Los diversos recursos de amparo, realizados por miembros de las facultades de la Universidad Pública como de los Colegios Profesionales, a ocho meses del  fraude electoral procesado al interior del Consejo Superior Universitario, que llevó a la imposición de un rector, Walter Mazariegos Briolis, protegido por el gobierno central y del pacto de corruptos a nivel nacional, no tienen respuesta a sus solicitudes de justicia. 

Recordemos que además, se violentó el derecho a elegir y ser electos, de muchos estudiantes, profesores y profesionales, lo que es una seria amenaza al estado de derecho. Muy grave, cuando el año entrante nos esperan “las alegres elecciones”, con un nefasto precedente. Eso sí, a la hora del reparto de la olla del caldo, los magistrados se despacharon con el cucharón grande y a la población trabajadora, el reajuste salarial fue del 7% para los metropolitanos y del 4% para los del resto del país. La tasa de inflación será de dos dígitos.







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico o la de su línea editorial.


Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Economista y profesor de Teoría Económica. Especializado en Economía Urbana y Regional. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Catedrático titular en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad San Carlos.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez