Los ministros de Exteriores de la OSCE no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el contenido de una resolución conjunta. «Es el año más difícil en la historia de esta organización», trató de justificar el anfitrión polaco Zbigniew Rau desde un edificio simbólico de su ciudad natal de Lodz, en la antigua sala de turbinas de estilo Art Nouveau, de principios del siglo XX. El encuentro ha visibilizado que el ataque de Rusia a Ucrania ha puesto en jaque el funcionamiento de la OSCE , surgida en 1975 para distender las relaciones entre el este y el oeste. Polonia denegó la visa de entrada al ministro ruso, sobre la base de las sanciones europeas, y tanto Moscú como Minsk han estado representados por embajadores. La secretaria general, la diplomática alemana Helga Schmid, ha confirmado los «efectos devastadores» de la agresión rusa sobre la OSCE. No está claro «cuánto daño puede soportar la OSCE antes de que se desmorone», ha advertido la presidenta de la Asamblea Parlamentaria de la organización, la sueca Margareta Cederfelt. La ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, ha dicho por su parte que es «ciertamente el año más difícil para la OSCE , pero probablemente también el año más importante» y ha llamado a una revitalización, poniendo como ejemplo la sede de la conferencia en Łódź, con sus paredes de ladrillo renovadas y reconvertida ahora en relevante sede de eventos culturales. Algunos miembros, sin embargo, están sugiriendo incluso una revisión completa de la organización. En vista de la destrucción sistemática de la infraestructura civil con la que Putin intenta actualmente subyugar a Ucrania , cuestionan si Moscú, representada en Lodz por el embajador Alexander Lukashevich, aún puede pertenecer a la OSCE: «Al Kremlin ya no le importan los principios que alguna vez fueron mutuamente acordados: la soberanía e integridad territorial de los Estados, por ejemplo, la seguridad de que las fronteras no serán movidas por la fuerza, o la libertad de los estados de elegir alianzas para su defensa por sí mismos y sin trabas». Noticia Relacionada estandar No Varias embajadas de Ucrania en Europa reciben «paquetes sangrientos» con ojos de animales Ep El titular de Exteriores lo atribuye a una campaña de «terror e intimidación» en las legaciones. Y denunció también que varios sujetos irrumpieron en la vivienda de los embajadores en el Vaticano y en Kazajistán «Camino al infierno» El presidente de Polonia, Andrzej Duda, no tiene una respuesta clara, pero no duda en afirmar que el éxito de la OSCE depende de que sus miembros sean fieles a los principios. No puede garantizar la paz si sus acciones son «saboteadas por un agresor de sus propias filas», ha señalado. El ministro de Exteriores ucraniano, Dimitro Kuleba, va más allá y afirma que la OSCE se dirige «camino al infierno» porque Rusia abusa de sus reglas y principios, pero también reconoce «esfuerzos notables» para salvarla. Se ha intentado todo para involucrar a Rusia, sin éxito. «Por lo tanto, sería mejor para la OSCE continuar sin Rusia», ha solicitado a sus 56 colegas. A fecha de hoy, Moscú bloquea el presupuesto de la organización, de la que dependen 3.500 empleados. Solo en Ucrania mantiene a sesenta funcionarios. Hasta el momento, la OSCE se las ha arreglado con fondos extrapresupuestarios , donaciones voluntarias de los Gobiernos, para seguir funcionando como importante foro de encuentro. El presidente de Polonia, Andrzej Duda, no tiene una respuesta clara, pero no duda en afirmar que el éxito de la OSCE depende de que sus miembros sean fieles a los principios La alemana Baerbock se ha reunido en Lodz, por ejemplo, con cinco Estados de Asia Central, potenciales proveedores de materias primas y nuevos mercados, mientras dejaba sin respuesta la cuestión de la exclusión de Rusia. Nadie en Lodz habla, por lo demás, sobre el concepto de seguridad cooperativa, sobre el cual se fundó la OSCE: «El asunto a tratar es la seguridad contra Rusia y no con Rusia », ha enfatizado repetidamente Baerbock. En cualquier caso, la OSCE no tiene un mecanismo para que un Estado se retire de la organización, un hecho que también ha señalado el embajador de EE.UU., Michael Carpenter. Sin embargo, Rusia cuenta con una palanca para terminar de destruir la OSCE. A finales del próximo año expirará el mandato de la secretaria general, Helga Schmid, al igual que el de otros altos funcionarios, y puede bloquear el relevo. Sin dinero y sin liderazgo, difícilmente podría sobrevivir. El Alto Representante de la UE, Josep Borrell, reconoció que ha «resultado gravemente dañada», pero que «tarde o temprano» habrá que «reconstruir» la arquitectura de seguridad en Europa y para ello será necesaria una organización como la OSCE. Otras voces, sin embargo, describen la situación con mayor crudeza. La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, ha optado por una evaluación « brutalmente honesta » y reconoció ayer que «no somos lo bastante fuertes» como para enfrentarnos a Moscú. Se estaba refiriendo a la escasa capacidad defensiva, muy especialmente de los países europeos. «Estaríamos en problemas sin Estados Unidos», dijo desde Australia, y llamó a «asegurarnos de que estamos construyendo esas capacidades cuando se trata de la industria europea de Defensa».