La maldición eterna del empleado número 50

En España pasar de 49 a 50 empleados sigue marcando la diferencia entre una burocracia aceptable y una carrera de obstáculos. Dar el salto significa enfrentarse a una legislación que, lejos de incentivar que la pyme crezca, la empuja irremediablemente a que siga siendo pequeña. Ganar músculo es misión imposible cuando el objetivo es hoy un poco más crucial que ayer. «Salarios más bajos que la media, inestabilidad en el empleo, mayor vulnerabilidad en las crisis… son asuntos que marcan de forma recurrente el debate público. Sin embargo, en pocas ocasiones se tiene en cuenta que la verdadera explicación de estos problemas endémicos que sufre la economía es que el tamaño de la empresa española es de los más pequeños de Europa», explica Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme . La organización que dirige lleva años batallando para cambiar una legislación que se ha demostrado inútil para que el ecosistema empresarial gane músculo. «Si queremos mejorar los salarios, ser más competitivos, crear más puestos de trabajo y afrontar con más resilencia vaivenes económicos como la crisis del coronavirus o la guerra de Ucrania, la única solución es incentivar que haya más empresas, que sean más productivas y competitivas», advierte Cuerva. Más del 90% de nuestras compañías son micro o pequeñas, es decir, que cuentan con menos de 50 empleados. Un situación que contrasta con lo que ocurre en Alemania, Reino Unido o EE.UU., donde las sociedades medianas no solo tienen un peso mayor, sino que juegan un papel esencial, asociadas en el «mid market», una fórmula que se ha revelado decisiva para contener el envite económico del coronavirus . De media, una empresa en España tiene 4,8 trabajadores frente a los seis ocupados que tiene Europa. La diferencia es mucho mayor si la comparación se realiza con Alemania, Reino Unido o Austria, donde el tamaño medio de las empresas duplica al de España, que solo es superada por Italia en menor tamaño (4,2 ocupados). Para alinearnos con la media europea cerca de 40.000 microempresas (menos de diez ocupados) deberían dar el salto y convertirse en pequeñas, medianas y grandes. La situación no es nueva. Tanto el mundo académico como el empresarial y el político llevan años debatiendo sobre la necesidad de contar con un tejido empresarial con más músculo, que permita ser más productivo y competitivo, generar más empleo y de mayor calidad y, en resumidas cuentas, poder encarar con más seguridad crisis como la del covid. El último intento fue en 2017, cuando el Ministerio de Economía que dirigía Luis de Guindos elaboró un informe en el que detectaba 130 normas que impedían el crecimiento empresarial, de cara a reformarlas en un futuro. Los propósitos quedaron en un cajón. Síndrome de Peter Pan ¿Por qué tantas empresas españolas parecen sufrir el síndrome de Peter Pan ? Principalmente por trabas legales y burocráticas. Las empresas no crecen porque sigue habiendo más de 100 regulaciones de tipo fiscal, laboral, contable, de seguros y competencia que desalientan el crecimiento. Y la carga burocrática puede llegar a ser asfixiante para una pyme. Como ejemplo, las 1,2 millones de páginas que se editan cada año en los boletines oficiales del Estado y de las comunidades autónomas. Trabas y más trabas. Al superar los 50 empleados, por ejemplo, las empresas deben constituir un comité de empresa, realizar los pagos por IVA con una frecuencia mensual y no trimestral y dejan de poder presentar las cuentas en formato abreviado, además de ser obligatorio contratar a un auditor de cuentas. Complejidades a las que se suman factores que explicarían ese tamaño más reducido, como que el impuesto de Sociedades y las cotizaciones estén entre las más elevadas de Europa y que el salario mínimo haya pasado a ser el más alto del Continente, apunta la patronal de pymes. Noticia Relacionada estandar Si El absentismo se dispara un 28% con más de diez millones de bajas este año Susana Alcelay La factura llega a cotas históricas y roza los 114.000 millones de euros, un 7% más que en 2021 La consecuencia de todo lo anterior no es solo que las pymes no pueden dar el salto, el problema también es de elevada mortalidad . En España desaparece cada año el 9,3% de las empresas con empleados frente al 7,8% de Portugal o el 8,2% de Alemania e Italia. El problema de tener un tejido empresarial reducido no afecta solo a los empresarios, es un problema para el conjunto de la sociedad, porque las empresas pequeñas aprovechan de forma limitada las economías de escala , porque su productividad es menor, son menos resistentes a las crisis y porque tienen menos capacidad de financiación, lo que hace que soporten tipos de interés más caros. Salir al exterior es impensable para ellas y tienen un vida más corta, lo que añade inestabilidad al empleo. Las peculiaridades de nuestra economía tampoco ayudan. En sectores como el turismo y la hostelería el peso de las pequeñas empresas es mayor frente a, por ejemplo, las manufacturas. Y la maraña autonómica añade un plus de complejidad. Las comunidades han incrementado su desarrollo normativo en los últimos años, de forma que en la actualidad «existe una heterogeneidad notable en los trámites regionales necesarios, por ejemplo, para acometer ciertos proyectos de inversión», denuncia el Banco de España. Unas trabas que «no solo podrían estar limitando la creación de empresas, sino también su capacidad posterior de desarrollo», insiste la entidad que dirige Pablo Hernández de Cos. No hay un receta única para aumentar el tamaño medio de la empresa española, pero sí muchas combinaciones, explica Cepyme. En su último trabajo sobre Crecimiento Empresarial reclama que se hagan efectivos los escalones regulatorios después de cuatro años consecutivos de cumplimiento de los requisitos, que se establezcan mecanismos y medidas fiscales que favorezcan y faciliten la inversión en pymes españolas y desplegar ayudas temporales que promuevan y hagan efectivas la fusión de empresas. Lograr el objetivo permitiría crear al menos 1,3 millones de empleos , aumentar un 5,5% el PIB y las ventas en 268.500 millones. Y la recaudación de impuestos crecería en alrededor de 22.000 millones, según los cálculos de la patronal. Pero hoy, España no es país para el empleado 50.

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Author: Pablo Perez