Los niños y la paz siempre fueron las principales preocupaciones de Pelé en las campañas y trabajos de filantropía que hizo por el mundo. «Quiero aprovechar esta oportunidad para pedirles que presten más atención a los niños. Quiero decir que creo que el amor es lo más importante en la vida y que debemos ayudarnos mutuamente siempre que sea posible. Díganlo conmigo tres veces: amor, amor y amor», proclamó Pelé en inglés, al terminar el último partido oficial de su vida, en 1977, en Nueva York. En 1998, en Brasil, Pelé protagonizó una famosa campaña comercial del Ministerio de Educación para estimular que los niños vayan a las escuelas y aprendan a leer y escribir. «ABC, todos los niños tienen que leer y escribir», cantaba el ídolo, rodeado de niños vestidos de blanco. El Rey del fútbol usó su popular imagen para dar la cara por las campañas en las que creía, desde la paz mundial hasta los derechos de los niños a nivel internacional y la lucha contra la pobreza y el racismo. En 1992, el exfutbolista fue nombrado embajador de la ONU para la ecología y el medio ambiente, y en 1994 embajador de la Buena Voluntad de la Unesco, una función que reconoce personas influyentes para contribuir a la paz y la seguridad mundial. Por su labor humanitaria en el mundo, la Unesco concedió a Pelé, en 2012, el premio «Niños que necesitan». Recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Edimburgo en reconocimiento a los logros de su vida. En 2018, creó la Fundación Pelé, dedicada a empoderar a los niños, específicamente en torno a la pobreza y la educación, que sustenta hospitales para niños con cáncer. Pelé también fue importante para África. En 2012 fue homenajeado en Gabón, durante la Copa de África de las Naciones con la inauguración de una estatua en la capital, Libreville. En 1967, en una gira con el Santos por África, la presencia de Pelé paró una guerra en Gabón, porque todos querían ver al Rey del Fútbol en campo.